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··········Cine negro en el luminoso sur. Muy clásico en lo que se refiere al proceso de descubrimiento de la verdad mediante el continuo deambular en coche desde una persona a otra, con agresiones intermedias. Y de un clasicismo más moderno en lo que se refiere al carácter del héroe que, como el clásico, tiene unas convicciones morales profundas (no siempre coincidentes con los límites de la ley), pero aquí con mucha más derrota encima que cinismo.

··········Y para eso me parece muy bueno el actor protagonista; detalles desde el principio, como la forma de llevar el volante de su coche, le sitúan en esa debilidad de la modernidad que decía antes.

··········Lo verdaderamente original de la peli está en el uso de elementos de realismo mágico, que a mí me parecen bien trabados, en buena medida porque junto a la trama principal a resolver, la búsqueda intenta también saldar cuentas con sucesos de cuarenta años y varios tornados antes. Y esos cuarenta años en la Luisiana son quizás más tiempo del que media desde la Guerra Civil hasta 1965.

··········Hay una aparente contradicción en este tema de los viejos militares sudistas que, por mi ignorancia de la cultura norteamericana, supongo, me despista un tanto. Quizás precisamente por haber perdido la guerra, el haber participado en eñ ejército gris conlleva (no ya en esta peli, sino en muchas, especialmente en westerns) una dosis de elegancia moral, de caballerosidad, de un old fashion que de alguna manera se lamenta haber perdido. Sin embargo, en la historia de esta peli hay una subtrama de la época de las salvajes represiones del movimiento de derechos civiles en los estados del sur en los años sesenta del siglo pasado. ¿No estorba entonces como voz de la conciencia el general sudista?; bueno, argumentalmente se soluciona con algunas frases de diálogo en las que menciona que quizás su causa durante la guerra era errónea, pero es curioso que funcione tan bien en este contexto (yo imagino perfectamente al general cazando negros en el pantano).

··········También me parece interesante el extra de poder que da el dinero en el capitalismo más desregulado y sin protecciones sociales. El mafiosillo puede alardear de que sus negocios dan empleos en el condado y, si se le ponen problemas, se va al condado de al lado. A saber por qué recordaba yo esto en estos días, ¿quizás por eso de que hay que mantener la venta de armas a gobiernos indignos porque eso da empleos?, ¿o por eso de que cómo vamos a cerrar Garoña y despedir a esos pobres empleados?, ¿o por esos referéndums en los que los trabajadores votan bajar su sueldo y sus derechos a cambio de que no se lleven la fábrica?

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