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··········Las películas sobre el sistema penal siempre me parecen interesantes. Casi inevitablemente sugieren ideas o explicitan lo que hay detrás del sistema de castigos colectivos. En esta ocasión, además de las tres funciones habituales (la protección de la sociedad frente a quien incumple sus reglas, la satisfacción por vía institucional del deseo de venganza y el ejemplo que supone el castigo para el incumplidor) se añade aquí si no una cuarta, sí una matización de la tercera: el uso del sistema penal para la redención individual, para autopagarse a uno mismo el delito con el fin de soportar la presión que nuestra propia personalidad ejerce sobre nuestra vida consciente.

··········Desde ese punto de vista, la peli me parece sugerente. Si bien la trama no es especialmente novedosa (delito que es imputado erróneamente a un sujeto, ante el silencio doloso del verdadero autor), su desarrollo es más original. Y a la vez se recurre a instituciones clásicas del cine negro como el investigador de la compañía de seguros.

··········Un detalle simpático que me hacen notar: a las tres familias de la historia nos las presentan en sus cocinas.

··········No me gusta mucho el Sbaraglia de la segunda mitad de la peli, cuando se pone tan intenso que es difícil de creer que mantenga la relación familiar, aunque hay que reconocer el buen trabajo de los maquilladores. Y alguna otra cosa que va detrás del…

·········· A v i s o . d e . i n d i s c r e c i o n e s

··········Tres cosillas. La manía de extremar la violencia genera inverosimilitud: tras la paliza que Sbaraglia infiere a Luppi, es improbable que éste pueda seguir con la historia y enterarse de nada. En las otras dos pequeñas fallas, la persona que ve la peli conmigo no las nota como tales, así que quizás sean sólo cosa mía. ¿Qué importancia tiene el celular? (mira tú qué útil resulta el castellano de América ante la polisemia de ‘móvil’ en una peli así): si te han robado el coche y lo has denunciado, ¿qué importa dónde aparezca el teléfono, si ya no se le puede ligar con lo que hiciste tú esa noche (la noche de autos, si se me permite seguir con los juegos de palabras g g g)?

··········Y por último, el plan de Sbaraglia, meditado en los muchos meses de cárcel, resulta un poco raro: se basa en cómo reaccione la gente al verle inopinadamente, para detectar así a quién le perturba su imagen y por tanto está implicado en el delito. Pero si a la vez tenemos un actor mal afeitado, mal vestido, con cara de alucinado y buscando contactos repentinos, creo que cualquiera reaccionaría con miedo al verle, perdiéndose así la utilidad del plan.

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