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··········La verdad es que no debería decir nada de esta película, porque pasé parte de su metraje durmiendo. Dígase en su favor, que dormí con placidez. Creo que me perdí, además, algunas de las escenas más hermosas. O al menos algunas con intención de belleza, o de significado. Hace años vi otra peli de este tipo, “Tropical malady”, que aunque me resultó un tanto incomprensible, una de sus historias era poderosa visualmente.

··········Pero en ésta, si bien al principio uno está expectante, y puede encontrar sugerente la naturalidad con la que se cena y charla (bueno, más o menos) con los fantasmas, al poco se va perdiendo interés, para llegar a un final (una larga escena en un hotel, anciana y niña viendo la tele y monje budista duchándose) en que tengo la vaga sensación de estar siendo burlado.

··········Lo que había de magia en aquella otra peli, aquí no lo hay. Quizás yo soy de cartón piedra, pero si una historia no aporta emoción, o una cierta belleza, y todo se confía a un guión que, sólo durante una porción de la peli, usa elementos simbólicos que no son muy orginales, …, uno se va sintiendo relleno de vaciedad.

··········Al final sólo queda una frase citable, que en la peli pronuncia un fantasma: “El cielo está sobrevalorado; allá no hay nada”. Incluso es predicable de la película.

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