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··········Una peli con un hecho terrible en su interior, una violación grupal y continuada, que sin embargo no es exhibido. Lo más impactante de la película es ese doble fluir: el drama profundo, con una carga moral intensa, y el aparente lirismo de una señora mayor educándose en la poesía e intentando escribir su primer poema, a raíz de un taller de literatura.

··········Es una idea muy oriental de la poesía, como una búsqueda de la belleza, la armonía, con un complejo conjunto de símbololos, aves, colores, flores. No hay nada de técnica, sino la poesía como un instrumento para reposar la mirada, para hacer la vida más hermosa. Y, por debajo de eso, un hecho terrible, pero que se continua en una forma de taparlo que parece penalmente increíble (aunque también era así en España no hace tanto). La naturalidad con la que fluye el dinero como solución a los problemas que deberían estar fuera de ese ámbito (¿qué hay hoy fuera del ámbito del dinero?).

··········Pese a lo que decía de ese tipo de poesía oriental, la peli no es nada ñoña ni cursi, a la vez que –aún siendo coreana- tampoco es visualmente violenta. La señora se mueve, trabaja, compra, hace la comida de su nieto, va a sus clases de poesía, atiende al avance de su alzheimer… y es arrastrada por la buena gente a unas obligaciones incomprensibles para ella, derivadas del delito, y que le arrastran a lo que podría parecer el envés de lo poético. Para al final dar con una forma de expresión poética, quizás más parecida a nuestra poesía, que no sirve para tapar con armonía la basura, sino para dar consuelo.

··········Conforme la protagonista toma su decisión y la ejecuta, nosotros vemos menos y sabemos menos. Más elipsis y más ver los hechos solamente en sus consecuencias posteriores. Me gusta en esta historia esa manera de contar, que elude los actos más chillones, pero nos hace ver cómo operan.

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