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Sección oficial

··········Dice el director en la presentación que ojalá nos riamos la mitad de lo que ellos se han reído haciendo la peli. Quedo luego bastante sorprendido, porque desde luego lo mejor de la peli no es el humor. Éste no pasa de ese tipo de juegos masoquistas que por una serie de televisión creo que yanqui se llaman “jackass”. Tampoco es que yo siga esa serie, pero me parece que, por comparación, los juegos masocas o de riesgo que salen aquí no son gran cosa.

··········Sin embargo, yo a la peli le encuentro otros intereses. Por un lado, siguiendo con el “jackass”, creo que hay una buena explotación de una de sus causas (frente a otras, más eróticas): una suerte de autoafirmación, de compra, al precio del miedo, el riesgo y el dolor físico, de una posición en el mundo. Una buena relación, digo, con una situación social, unas familias supervivientes apenas del abandono del socialismo a favor de privatizaciones y una desesperanza general y la pérdida del empleo juvenil como factor de socialización.

··········También me parece que cuenta bien el funcionamiento de algunas estructuras de grupo, de pandilla adolescente, que reúne los ceremoniales de respeto (los saludos, las jerarquías) con una notable falta de solidaridad humana entre sus miembros, para los que el grupo es como el agua de la pecera y no como el conjunto de peces que conforman el banco.

··········Y por último, creo que cuenta bien el cruce del deseo amoroso de unos muchachos hacia la chica de la pandilla, que choca con la relación amistosa hacia el chico más o menos oficial de ella, pese a que la relación entre ellos ni es seria ni fuciona. Y cómo esa tensión se desvía por culpabilización hacia unas unas actitudes masoquistas que van más allá de las reglas de juego mencionado.

··········Pese a esa ¿involuntaria? riqueza de temas, y pese a una buena integración entre las imágenes del realizador y las de las cámaras de video manuales con las que los protas filman sus hazañas, la peli no me acaba de gustar del todo. Tiene desequilibrios temporales (como una alargada tomadura de pelo a un borracho, ¿sería eso lo que le parecía gracioso?) y tampoco es que profundice demasiado en nada.

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