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··········Empezando por el final, en el coloquio con la directora, una espectadora se queja de la utilización del vocablo amor para lo que ella considera que es un sentimiento obsesivo y destructivo. Es una discusión nominalista, claro: para quien tiene ese sentimiento, eso es amor (como el del tipo que pega a su mujer porque la quiere). Este tema de las maneras de amar es de lo trata la película, y me parece que con interés.

··········Por una parte, escoge a dos personas que, bien diferentes, tienen cada una a su manera ciertas deficiencias en el trato con los demás: lo que en una es timidez y una cierta sobreprotección familiar, en la otra es el abandono sentimental a la que le han entregado sus padres. En el desarrollo de su historia conjunta, la peli no es nada obvia ni se entrega a dos arquetipos (como hacía temer la sinopsis de la documentación del festival); por el contrario, en cada momento queda claro que quien ama menos es quien mantiene el poder. En los momentos en que Emma teme perder la relación con la pianista, ésta asume el control con un egoísmo similar al que ha usado la otra.

··········Y es que ése es el asunto: Marie solamente desea –y ocasionalmente- y Emma no ama, sino que quiere a Marie. Pero en fin, en esta página en que se llama pánfilo a Benjamín Expósito porque en vez de querer (quedarse con) a la fiscal, la ama y por tanto queda educadamente a la espera de la decisión de ella, qué os voy a decir.

··········Creo que la peli usa bien la música diegética (Marie estudia piano) y la luz, con una casa opresivamente cerrada al sol (quizás con poco contraste en las escenas externas). Pero no sé, no llega a emocionarme o implicarme demasiado, sin que encuentre nada muy malo que decir de ella (bueno: malos secundarios).

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