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Una clásica película de Lesgai en el peor sentido. Aunque esta vez no puedo sentirme engañada, ya que el resumen de la película en la programación es exacto, no pasa nada más que lo que está escrito en cuatro lineas:

Una pseudo Britney Spears con el mismo encanto que la susodicha llega a la universidad para estudiar algo inconcreto porque está harta de ser una estrella “infantil” de la televisión. Después de mostrarnos sus problemas de adaptación al nuevo contexto (la pobre no sabe poner el detergente en la lavadora, parece que no ha hablado con personas no famosas en su vida, y otros sinsabores) vemos cómo conoce a una profesora que aparentemente es una especie de dominatrix por su aspecto y lo que de ella se dice entre los estudiantes. Pero nada más lejos de la realidad: al cabo de un minuto, esta profe está locamente enamorada de Britney a pesar de su falta de encanto, conversación, belleza o simpatía.

La pobre Britney sufre de falta de cariño de su madre. Y aquí tenemos una de las claves de las películas de lesbianas de este festival: es necesaria una explicación del lesbianismo de la protagonista, explicación que suele recaer en la falta de cariño familiar o en el maltrato o abuso de algún hombre. Britney busca en su amante una figura materna, lo que nos queda claro en escenas como aquella en la que la profe le corta el filete, la baña cual bebé, etc.

Y cómo no, llega el desamor. De la misma manera en que no sabemos por qué se han sentido mutuamente atraídas, tampoco sabremos por qué dejan de estarlo. Britney vuelve a ser una estrella y la profe es despedida por lesbiana, ya que unas fotos comprometedoras (en las que se ve a la profe abriendo la puerta de su casa a Britney) caen en manos del director, y éste, a pesar de que el lesbianismo de la profe parecía bien conocido al principio de la peli, no tiene más remedio que echarla.

Y fin. Lo divertido de la peli, a parte de los fundidos a negro en cuanto sale una sábana, los amaneceres de las protagonistas en camiseta después del sexo, es que es posible adivinar los diálogos antes de que ocurran. Así, me rio un montón con la persona con la que voy a  ver la peli diciendo “no tengas miedo”, “¿quieres hablar de ello?”, o “¿quieres que pare?” antes que las protas en su primer encuentro en la cama.

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