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··········Me ha tocado ver el trailer de esta peli unas cuantas veces, y me dejaba siempre con la sensación de “mira qué curioso, una peli yanqui en catalán”. Porque eso es lo principal de esta película: que es yanqui, una historia bastante vista, una peli de género. No me quejo exactamente de eso, porque aunque me gusta que me sorprendan cuando estoy en una sala de cine, también me agradan las historias que, aunque sean previsibles, lo son de manera elegante, acogiéndose voluntariamente a unas reglas y construyendo algo respetable.

··········Lo que le sucede a ésta, que sí es bastante ortodoxa como peli de “aquel verano tan importante de nuestras vidas”, primeros besos, primeras decepciones de los amigos, primeros dramas, …, es que en su voluntad de cumplir con las reglas de un género que es esencialmente yanqui, se convierte en yanqui también en los detalles, las ambientaciones y hasta la música. Si en todos los árboles grandes de Estados Unidos hay una cabaña construida en las ramas, aquí lo habrá, si los chicos yanquis chocan sus manos o dedos para celebrarse, aquí lo harán (ya sé que eso también pasa hoy entre la chavalería española, el imperio manda, pero la peli sucede en los ochenta o primeros noventa); se reproduce (eso tomémoslo como homenaje) alguna toma de “E.T.”, y hasta la música incidental tiene ese sonido orquestal habitual. Otro detalle curioso: el director menciona en algún lado que quería hacer algo como el “Stand by me” de Rob Reiner. Pues bien, si ésa ha conseguido que algunos no podamos oír la canción sin recordar un cuerpo muerto en el bosque, para esta peli escogen como canción… bingo, una yanqui, el “Forever young”.

··········A mí me parece una buena peli para críos. Bueno, incluso conmigo funciona en los momentos emotivos, pero eso es porque yo soy “desagradablemente sentimental” (JLB). Pero es un tanto huera y en todo previsible. Además la historia desde la que parte la analepsis, la que llevan Brendemühl y Santolaria, a mí me parece que no funciona, con un tipo demasiado pasmado para ser un supuesto ejecutivo publicitario y una chica que más que vitalista parece tener un síndrome bipolar. A cambio, me parece que la chavalería funciona bien, sobre todo mira bien y casi siempre habla bien (en un ejemplo en que se habla mal, con el muchacho principal hablando con su hermano mientras ven una foto de su padre, ello parece deberse a la obsesión de meter todos los elementos del género, lo que obliga a un muchacho de doce o trece años a poner una vocecita de seis o siete para dar pábulo al drama familiar de una separación).

··········Así que en resumen me parece una peli simpática para una tarde televisiva, pero sin verdadera fuerza. Y señalemos una pifia de guión, de esas un poco sonrojantes: en un pueblo “de montaña y playa” se construye un embalse, que acabará sumergiendo al pueblo años después; ¿alguien ha visto un embalse a la orilla del mar? Pues eso, que si uno decide que para construir una “historia mítica” hay que meter una playa con calzador (y una canción italiana, claro) se incurre en ese tipo de contradicciones risibles.

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