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··········Ver esta película es sobre todo un placer estético. Podría quitársele lo que tiene de entrevistas y de información y seguiría siendo un gustazo. Aunque, cuando se relaciona la belleza de la filmación con los méritos de la obra filmada, se hace algo de trampa (en ocasiones, en algunos edificios), porque el placer del visionado no viene sólo de la elaboración de los arquitectos y los constructores, sino de la labor fílmica, que usa sus propios instrumentos para causar emoción: me refiero principalmente a la manipulación del tiempo (hacer correr nubes siempre queda bonito) y a la obtención de puntos de vista espectaculares. Esto se nota especialmente en el viaducto de Millau. Así que me fastidia un poco que justo en esos momentos se esté hablando de la belleza creada en el instrumento útil (o en la posibilidad de hacer hermoso lo necesario), cuando el verdadero usuario (no el espectador de la peli o sus realizadores desde un helicóptero) ve algo muy distinto (una cinta de asfalto, si acaso los tirantes en ocasiones). Hay otros momentos así; entendámonos, me parece muy bien que la peli sea otra obra de arte, superpuesta a la arquitectónica, pero eso que nos perdemos sobre las obras que se miran así. A cambio, en muchas otras, la cámara entra, pasea, se asoma a balaustradas, sube rampas, …, se convierte en usuaria del edificio, y me parece que eso valoriza más la obra.

··········Encuentro dos, digamos, déficits de información. Uno me parece muy bien: Foster está escondido detrás de su personaje, la cita de un par de enfermedades es momentánea, y se evita esa tentación de relacionar una trayectoria vital que incluya lo afectivo, lo familiar, con los logros obtenidos. El otro me molesta más: creo que los legos habríamos cambiado con gusto algunas de las intervenciones hagiográficas por otras más pedagógicas, que nos explicaran más y mejor los problemas del diseño y construcción de los espacios y las soluciones aportadas.

··········Aparte de eso, me fastidian (uno sigue –por ahora- cojeando de la misma pierna) un par de comentarios, no directamente achacables a Foster. El orgullo de un miembro de su equipo por la velocidad con la que se construye su aeropuerto en China, comparada con la lentitud con la que se hace otro –por otro estudio- en Inglaterra, denota el olvido o el desprecio a las seguramente infamantes condiciones laborales (y en todo caso la falta de libertades sindicales) con que se levanta el primero. Y luego se adopta un tono ecologista al hablar de un proyecto de ciudad muy interesante, con el objetivo de llevar a cero su daño al medio ambiente, mostrando la sorpresa porque no se esté haciendo eso en cientos de lugares del mundo. Es la perspectiva del ecologismo políticamente neutro, que cree o finge creer que las cosas van mal porque las sociedades no se aplican a entender las cosas y hacerlas bien, en lugar de tomar conciencia de que las cosas van mal porque ello es inherente a un sistema económico inmoral, ineficiente e insostenible.

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