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··········Un documental curioso porque es de esos que se documentan a sí mismos, que cuentan el propio trabajo, pero sin que se convierta en una loa al autor, porque, por el contrario, éste lo que hace es reconstruir con grabaciones de otro. El foco de la historia cambia sucesivamente de ciertos artistas callejeros, a Banksy y a Mr. Brainwash, pero el autor también cambia, de la fase de grabación a la de montaje, y supongo que la de entrevistas es de un tercero. En fin, un aparente batiburrillo, pero que discurre suave y comprensible en pantalla, con una secuenciación cronológica.

··········Formalmente no hay mucho que decir: suma el habitual método documental de las entrevistas que complementan la visión de un sujeto o de un trozo de su vida, con escenas que son reportajes prácticamente televisivos de la realidad, y un tercer material, mayoritario, que son grabaciones de calidad deficiente, pero muy verídicas, filmadas mientras suceden los hechos y el autor está expuesto a riesgos.

··········Aparte de que algunas de las muestras de lo que aquí se llama street art me gustan, y otras me divierten, me parece una peli muy interesante porque pone en pantalla algunas de las preguntas sobre el arte que ha provocado desde el siglo pasado la contaminación que ha sufrido por las capacidades industriales. Aunque al principio el tema fue aquél de si sigue siendo arte la “Rendición de Breda” cuando un industrial la reproduce como adorno estampado en unas papeleras que fabrica por millares, ahora hay la otra vuelta de tuerca de cómo lo banal se convierte en una expresión artística por la repetición warholiana.

··········Pero aún más interés veo en cómo la definición de arte acaba pasando ahora necesariamente por el dinero. El propio firmante de la peli, el Bansky oculto que sólo o con amigos interviene en las calles de la ciudad provocando la risa, la sorpresa, el pensamiento crítico o simplemente la ruptura de la rutina en el desplazamiento urbano, se convierte –con un muy soportablemente ligero nivel de autocrítica- en artista reconocido en la medida en que es coleccionado (que esa es otra: el arte no se tiene, se colecciona, igual que no se poseen los bienes necesarios, sino que el sistema exige que se compren más, sean innecesarios o mediante obsolescencia planificada). Y aún más significativo el caso de Thierry Guetta, devenido artista porque vende y en la medida que lo hace, porque si no lo logra los mismo que le han empujado lo que le consideran es loco o un simple caso de intrusismo.

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