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··········Cuando oí hablar del argumento de esta película, temí que acabara siendo un ejercicio de estilo, en plan “a que soy capaz de…, reproduciendo físicamente el escenario…”. En absoluto: eficaz cine comercial, donde se crea con eficiencia la situación angustiosa (usando todo, pero especialmente el sonido, la iluminación y alguien que actúa no con todo su cuerpo, sino con cada parte de él), sin necesidad de ponerse más desafíos: cuando lo necesite, la cámara estará fuera, incluso mirará desde la distancia, sin alterar la percepción de encierro. Eso da una peli muy soportable anímicamente, pese a ser noventa minutos encerrado en un ataúd.

··········Así que me parece bien hecha. Otra cosa es lo que cuenta; me parece de esas películas que, soltando algunas pullas a la política exterior estadounidense (con alguna frase curiosa: “¿tu eres americano?, entonces eres soldado” o “¿yo soy terrorista porque tú tienes miedo?”), en realidad no pone en cuestión gran cosa. Se da más caña a la empresa que salva sus cuentas del tremendo precio que podría tener el suceso, que al aparato estatal al servicio de esas empresas. Al final, lo que tenemos es un pobre hombre estadounidense que, ante sus necesidades económicas, lo que hace es apuntarse a un trabajo duro, y a unos iraquíes que, ante una situación terrible, lo que hacen es matar, torturar, secuestrar, robar… Buenos y malos, y los buenos somos nostros, aunque haya algunos de los nuestros que no sean trigo limpio; mientras que hasta los niños iraquíes atacan a los pacíficos y desarmados transportistas.

·········· A v i s o . d e . i n d i s c r e c i o n e s

··········Hay varios elementos en la peli que me parecen un perder los papeles. La historia de la peculiar serpiente excavadora, un incendio dentro del ataúd (¿por qué no una diarrea o una contractura, ya puestos?). Una conversación increíble, una de las primeras con Brenner, en que la ansiedad se detiene para que discutan amigablemente a ambos lados del teléfono sobre el por qué de la insurgencia (¡insurgencia!, cómo nos contaminan el lenguaje, ¿era insurgente la resistencia francesa en 1943?). Pero sobre todo una que es consustancial al argumento de la peli: ¿qué secuestrador montaría un operativo tan complejo para algo que puede montar con comodidad en superficie?, ¿por qué usar un método cómodo con la conductora y uno casi imposible con el conductor?, y, puestos a pergeñar tal lío, hasta con lámparas de alta tecnología, ¿dejarle una navaja afilada a alguien encerrado en un ataúd?, ¿es razonable permitir que el rehén acabe él mismo con el negocio?

··········La peli sólo cumple la primera condición del test de Bechdel.

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