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··········Creo que hay una reacción inicial que resulta natural contra la figura pública que se implica con una causa… a partir de que ésta le afecte personalmente (tal cantante de ópera y la leucemia, tal madre de niña asesinada y la reforma de la ley del menor, tal presidente territorial y el alzheimer, …). Creo que ese primer impulso (“¿tenía que pasarte a ti para que…?”) es tan razonable como probablemente injusto, porque no se trata de personas que tuvieran obligaciones previas concretas sobre el tema, sino que es razonable defenderte de lo que te golpea usando lo que tienes a tu alcance, que en estos casos es una red de relaciones públicas o la atención sobre ti de los medios de comunicación.

··········Éste es un documental hecho por (y nutrido de intervenciones de) quienes admiran y aman a una figura pública afectada por una enfermedad mortal y degenerativa. Lo cual está muy bien. Dentro de ese ligero y continuo tono hagiográfico, me parece una peli muy interesante.

··········Por un lado, correcta de formas. La prevención que provoca inicialmente de ser de esos documentales que rellenan minutos con imágenes de la tramoya, se pasa enseguida: se muestra lo que procede en cada momento de la historia, y bien montado. Algunos elementos formalistas de eliminar los fondos (o poner una manta casi como un croma) o de crear un espacio esteticista para una reunión de expertos en esa enfermedad, no me parecen excesivos ni que desentonen.

··········Pero sobre todo por lo que cuenta. La elección de una estructura temporal y capitulada me gusta, para un tema en el que el transcurso del tiempo lo supone todo. Y la colección de información, por una parte sobre la enfermedad, por otra sobre la investigación sobre ella y su internacionalidad, por otra sobre la actividad de la fundación de esta figura pública, pero sobre todo –claro- por lo que es la evolución en sí del deterioro, con una mirada doble, Maragall y su familia.

··········Aparte de los medios personales y la red de relaciones que éstos hayan aportado (sin beneficio propio) a la causa de la investigación de la enfermedad, creo que su generosidad está sobre todo en haberse expuesto así, en soportar al escriba cercano, registrando un proceso tan doloroso. Sobreponerse en cada momento para recordar que esa exposición personal tiene una función social y, de rebote, una justificación, un para qué vital.

··········Aunque no tenga demasiado sentido comparar películas de distintos autores y con intenciones diferentes, hay otro documental sobre dirigente político catalán afectado de alzheimer, “Bucarest”. Personalmente prefiero este último a mucha distancia del nuevo.

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