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Sección Nuevos caminos de la no ficción

··········Ya la presentación es rara, porque la directora, con su hijo en brazos, se desentiende una y otra vez de la peli, porque hace ya tiempo, y ha hecho otras después.

··········La mayor parte del material a mí no me interesa, porque es una mirada sobre sí misma y su grupo, como documentalistas, pero troceadita, en plan de fogonazos, la mayor parte de ellos puro ombliguismo. Una afectación en el estilo que sólo aporta una cosa coherente con la historia: la confusión.

··········Ese sí es un tema que me gusta. La autora es hija de detenidos desaparecidos (parece que militantes de alguna organización armada), de los que quedó separada con 3 ó 4 años. Reconstruir su historia supone el aturdimiento de encontrarse con interpretaciones ya hechas, de buenos y malos. Las del poder que los eliminó, la CONADEP, los conmilitones, la familia…

··········El otro tema interesante, lo veo en las contadas entrevistas a vecinos de la casa donde vivía la familia y fueron capturados. Es digno de observar que aquellos que siguen alejándose de la cámara, con miedo (la peli es de casi veinte años después de la vuelta de la democracia) digan una y otra vez “yo no tengo nada que temer”, “yo no hice nada”, que muestra lo bien que ha funcionado la culpabilización de las víctimas en general (aún en el supuesto de que éstas fueran armadas).

··········El estilo, en fin, de videoclip intelectual, me intenta expulsar una y otra vez de la peli.

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