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Retrospectiva Don Siegel

··········Una peli de bandas callejeras urbanas ( hornets, cómo no) en una ciudad yanqui de los cincuenta. Con su denuncia social, sus adultos explotados y empobrecidos, o pequeños autónomos de bajos ingresos, y el asistente social (aquí como figura pública civil, no religiosa). Así que un notable contenido social, casi un enfoque progresista (para ser el Hollywood de los cincuenta), aunque con una deriva buenista: todos están en el mismo ajo, pero algunos se levantan cada día a trabajar con esfuerzo y constancia mientras que otros, los pandilleros, se dejan llevar de la desesperación sobre su futuro a la agresividad. Curiosamente, el mal social, el capitalismo digamos, no tiene aquí ningún actor, ningún personaje.

··········Claro que, pese a plantear bien el malestar social de pobreza, falta de posibilidad de atenciones familiares en la infancia, falta de recursos, …, al final la historia se centra en un caso que tiene además unas connotaciones un tanto psicóticas (el jefe de la banda, Cassavetes de chaval, no puede dejarse tocar por nadie, lo que sugiere haber sufrido determinado tipo de agresión en la infancia, aunque no se cuente tal cosa).

··········Es también una buena peli de adolescencia, del enfrentamiento familiar casi hormonal. Hay aquí una discusión de Sal Mineo con su padre que recuerda al James Dean de “Rebelde sin causa” despreciando al suyo. Y que habla bien del funcionamiento del grupo, de la socialización informal e intensísima de estos chavales, sus juegos de autoridad y prestigio, la obtención de la virilidad adulta mediante el respaldo del Jefe.

··········Una peli de decorados simples, casi teatral, barata seguramente; pero un tipo de cine potente que habla con seriedad de asuntos serios. Se echa de menos. No es un musical en absoluto, pero mezcla el tarareo de los personales con la música extradiegética, y los movimientos a veces de los chavales parecen una coreografía. Es curioso como Lou (Mark Rydell), uno de los más malotes llega casi a tener lo que ahora consideraríamos pluma, de tanta chulería de movimientos.

··········La película sólo cumple la primera condición del test de Bechdel.

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