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··········No totalmente, pero podría decirse que ésta es de esas pelis que se hacen para uno mismo o para la familia, y que no tiene mucho sentido exhibirlas para el público en general. Al menos en Madrid, a muchos quilómetros de la RDA, nos quedamos un tanto despistados.

··········En cuanto a las formas, es de esos documentales rellenados con imágenes carentes de valor informativo (una moto que pasa, varias veces, paredes de casas de un pueblo, sin mayor interés, una mujer que hace las camas de sus hijos, …) que tampoco me parece que aporten mucho emotivamente. Al menos una vez que ya sabemos dónde estamos, un pueblo de montaña en el sur de Francia. Tampoco son especialmente hermosas, salvo las que fotografían el monte y su clima (y son las menos). Excepto en las entrevistas, la cámara se queda lejos, y a mí no me dice nada.

··········Sin embargo, el tema podría ser interesante. El director de la peli va a visitar a su hermano Andreas, que vive una especie de prórroga después de una operación cardiaca extracorpórea, y que ha optado por pasar la vida que le quede, en lugar de en los bares de Berlín que debían ser su medio habitual, en el pueblito en cuestión, en la casa de su amigo Micha, donde ha ligado con la mujer de éste. Lo curioso de la historia, es que Micha fue informante del STASI de la Alemania Oriental, y delató al hermano del director y parece que también a éste y a su padre.

··········Pues bien, no nos cuentan nada. No sabemos qué actividades ilegales delató (mencionan “MITROPA” como si debiéramos saber qué es eso, más allá de una empresa de cátering), qué consecuencias hubo. Todo queda en ese hecho, que hubo una delación y en la peculiar circunstancia de que ahora viven juntos y que es Andreas quien está en concubinato con la mujer de Micha. De haber perdonado u olvidado al delator no obtenemos más explicación que que todo fue repugnante y es agua pasada, y que sin embargo al director no le parece bien (“una traición no sucede, se comete”). Del follón conyugal, una información fragmentada y confusa, porque parece haber otra mujer por medio, a la cual y a cuyos hijos ha agredido un marido. A todo esto, parece que en la casa en que les vemos hay visitas, o es una casa de alojamiento rural. En fin, todo resulta confuso. Uno espera una catártica intervención conjunta de Andreas y Micha ante la cámara, pero todo queda en que beben cerveza y vino, y fuman. Con su pan se lo coman.

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