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··········Después de una tiernísima escena, rodada con una iluminación muy hermosa, descubrimos la realidad familiar, sórdida, en que está ocurriendo esto. A partir de ahí, y salvo que en Dinamarca no suele haber terremotos, todo lo malo que pueda ir pasando a los personajes, les pasará. Hay algún momento en que eso entorpece mi visión de la peli, porque recuerdo la voz de Groucho Marx gritando “¡y dos huevos duros!”, como si fuera un concurso de desgracias.

··········Salvo esa sensación de acumulación, la peli me gusta. Vaya, es sórdida, triste, deprimente, fría de iluminación, … Pero creo que despierta algunas ideas interesantes. Por una parte, sobre cómo se producen los procesos de empatía con los personajes por parte de los espectadores del cine. Aquí es difícil desear de alguno que fuera vecino nuestro, pero conforme les conocemos, vamos ansiando que las cosas les vayan bien, que su situación mejore.

··········Por otra, y me parece lo más interesante, está el arrastre a la edad adulta de los dramas infantiles.

·········· A v i s o . d e . i n d i s c r e c i o n e s

··········La muerte de Martin, el pequeño, no es para los hermanos imputable a la madre, sino a ellos mismos, ya que esa noche han reproducido el comportamiento de ella (emborracharse, subir la música para no oír al peque). Y el dolor es tan grande que, ya desde edad tan temprana, no pueden masticarlo, digerirlo y convertirlo en una prevención, una autovigilancia para quedarse en las formas de vida que hacen menos probable que produzcan daño a terceros; por el contrario, los dos se han entregado a algún tóxico que dé una tranquilidad momentánea.

··········Y sin embargo, convertido el hermano mayor en un incompetente social, incapaz de dar algo bueno a la gente que quiere, haciendo esfuerzos por no implicarse, llegará a desarrollar una repentina y liberadora ansia de protección de su hermano, del hijo de Sofie, de su sobrino Martin. Incluso de su cuñado, con la frialdad racional de “si Sofie no va a volver a vivir, al menos que él huya”, aunque eso suponga problemas a más chicas.

··········Hay lo que me parece un error de casting, escoger a un actor de dientes conejiles para el papel de adulto de uno de la pareja de chavales, de los cuales es el otro el que tiene los dientes así; eso genera un poco de confusión durante un rato de la peli. También hay otra confusión en nuestra percepción, pero ésta bien buscada por los autores, para que nos parezca que el protagonista inicial busca a su hermano para pedir ayuda, cuando es al revés.

··········Del test de Bechdel la película sólo supera la primera premisa: hay más de una mujer en los créditos, pero ni hablan entre sí.

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