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··········Una parte de esta peli se me antoja un melodrama amoroso bastante insufrible: piano cursi cada vez que están solos, miraditas de ella en escorzo, …, pero sobre todo, escrito sin ninguna voluntad de verosimilitud. A cambio, la peli tiene temas sugerentes, de resistencia al sistema. Aunque, como pasaba en “Los edukadores”, del mismo director, todo ese otro relleno desvirtúa esta finalidad de la peli, ya que nos convierte en espectadores de un telefilm un tanto pringosito.

·········· A v i s o . d e . i n d i s c r e c i o n e s

··········Digo lo de la inverosimilitud por, por ejemplo, todo el proceso de hacerse conocer a los enamorados: es absurdo que en el choque brutal de los vehículos a él le haya dado tiempo a ver la cara de ella, es absurdo por tanto que la reconozca en el hospital (más aún viendo una cara de lejos a través de la rendija de una puerta), es absurdo que ella tenga en el hospital un recorte de prensa –impoluto tras el accidente- sobre la muerte de su padre, es absurdo que si lo tiene lo deje ahí, es absurdo que él lo encuentre, es absurdo que días después él lo lleve –impoluto, sin una arruga- en un bolsillo de los vaqueros que se ha puesto ese día, en fin… Sé que todas estas cosas valen en una novela rosa, en un capítulo de teleserie, pero normalmente en una peli adulta se trata al espectador de otra manera.

··········Con todo y con eso (y con la longitud un poco sobrepasada) yo me alegro de haber visto la peli. Sin aportarme nada formalmente (y con algunas escenas que dan un poco de grima de tan afectadas, como la proyección del receptor de tv por la ventana), no se puede negar que temáticamente es una película antisistema (aunque a uno le quepan dudas de que se pueda difundir pensamiento antisistema en un envoltorio que refuerza al sistema). Y dentro de eso, me gusta la temática –una crítica a la forzada idiotización de la televisión, que se va acercando en todos lados y en casi todas las cadenas a un contenedor de basura- y aún más que se abran continuamente temas que muestran una falta de dogmatismo en la crítica.

··········Por ejemplo, el inicio de la campaña de los protagonistas contra los medidores de audiencia se basa en que son mentira, en que la industria hace creer a los vendedores de publicidad que se sabe lo que ve la gente. Sin embargo, la realidad hace cambiar esta crítica: son verdad, hay de verdad ese consumo de basura. A partir de ahí, hay que justificarlo diciendo que si a la gente le das de comer mierda, se acostumbra y pide mierda. Pero cuando el grupo consiga hacer cambiar las parrillas televisivas, también se producirá un efecto de acostumbramiento, por lo que es más importante el medio que el mensaje.

··········Y más temas contradictorios o sugerentes, como el hecho de que, cuanto mejor sea la televisión que se emita, menos televisión debería ver la gente (y más paseos, más libros, más conversaciones). O las ideas que se largan sobre el grupo de lucha: la opción entre la lealtad interna a cada uno de sus miembros –aunque la cague- frente a la eficacia de la acción. O la necesidad de más dinero para ser más efectivos, frente al factor corruptor de éste.

··········La película no supera el test de Bechdel en su tercera condición. Los muy escasos momentos en que conversan dos mujeres –y es en un patético programa televisivo- lo hacen sobre… ¡espermatozoides!

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