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··········Quizás uno o dos grados por encima del telefilm, pero sin alejarse mucho. Todo resulta más o menos esperable, los buenos son resilientes, los malos son detectados y alejados, hay un futuro trabajoso pero abierto por delante… Una sensación de sentimentalismo fácil, con alguna cosa que a mí (sentimentalmente fácil) me gusta (la madre en la tele) pero con muchas otras que ni siquiera a mí. Un poco de humor, insuficiente quizás cuando se elige una profesión así (limpiar lugares donde ha habido muertes), que parece que está pensada para dar más juego. En fin. Tampoco es desagradable y se deja ver. Aunque a mí esa forma de actuar de las protagonistas me da algo de grima, pero visto lo bien que se las valora, debe ser cosa mía. La relación sentimental de dos de las mujeres es de las menos creíbles que he visto en el cine.

··········Esto de la cultura yanqui de los winners / loosers es algo muy funcional para su forma de organizarse económicamente: ese capitalismo descontrolado de trabajadores desasistidos e individualizados, expropiados hasta de su clase social. Nada mejor que ese etiquetado desde la escuela para depositar en cada currante la responsabilidad por su mala vida, su angustia económica perpetua, su pérdida continua de nivel de vida. Bueno, digo cultura yanqui y eso es una ingenuidad: supongo que a estas alturas en nuestros colegios –bilingües de la cosa esa del inglés- ya estarán los chavales bien insertados en ese etiquetado, y también en el de quién es el más popular de cada clase y marcianadas similares. Si hasta empieza a haber animadoras de los masculinos equipos deportivos de los institutos, sin que nadie queme Ministerios y Consejerías del ramo. En fin, supongo que en unos años hasta habrá padres que bauticen Heather a sus hijas para solaz público cuando lleguen a la adolescencia y se inserten tetas neumáticas y se tiñan de rubio. ¿Y todo esto qué tiene que ver con la película (que, eso sí, es de loosers? Pues no mucho, pero he metido un párrafo de clavo y eso habla también de lo poco que tengo que decir de la peli.

··········Y la curiosidad de que los yanquis ya le han puesto nombre acabado en ing a lo que hacían Liza Minelli y Christopher Isherwood en el Berlín de Cabaret: trestling. Que lo sepáis.

··········La película supera el test de Bechdel.

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