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··········La verdad es que cualquier cosa interesante que uno pudiera encontrar en la peli, o de la que hablar después, queda oscurecida por una realización afectada, pedante, desagradable. De la iluminación sólo se puede decir que habrá ahorrado al planeta algunas toneladas de CO2; cámaras en escorzo; encuadres desde esquinas con columnas por medio; caras escondidas de nuestra mirada; desenfoques que pretenden ser escenas grabadas por no profesionales (hombrepordiós, si las cámaras de aficionados enfocan solas aunque no quieras) … en fin lo que supongo que los yanquis consideran europeo. Una imagen pretendidamente impresionista para una historia que no lo es en absoluto y que (¿se nota?) me fastidia la peli.

··········Pero en fin, la historia podría tener un interés innegable, al presentar un caso de prostitución no forzada que no tiene nada que ver con la que suele ser más frecuente. Una prostituta tan plenamente integrada en el sistema económico que su ejemplo nos plantea hasta qué punto una organización económica ineficaz, inmoral e insostenible no nos convierte a todos en putas (como a ese novio que también se gana la vida con el uso de su cuerpo, y que también tiene que llegar lejos –a Las Vegas- para obtener materiales –relaciones humanas- que mejoren su posición en el mercado). Así que podría ser una peli rica en polémica; los verdaderos males que atenazan el negocio, es decir, la supervivencia laboral de esta mujer provienen de actitudes mafiosas de otros empresarios autónomos (como el que tiene la posibilidad de influir en la valoración de mercado de ella si no accede a tenerrle como proxeneta).

··········También habría otros temas conexos interesantes, como qué es lo que buscan los clientes concretos que se nos muestran como ejemplos, en su relación con la prostituta. Porque es curioso que lo que ella venda sea la “sensación de tener novia”, y ellos lo que demanden sea la ocupación de su tiempo casi más que la de su cuerpo, su uso como un depósito de discursos egocéntricos. Toda una pista de lo que sería ser verdaderamente novia de tipos así.

··········Pero, aparte de lo que a mí me distraiga lo dicho en el primer párrafo, es que yo diría que llegado un punto la historia se para porque un cliente de la señorita de compañía parece ser diferente, y eso cuestiona la relación que tiene con su novio (que habla agotadoramente alto y como un libro de autoayuda), y ahí nos quedamos enredados en algo que yo ya no sé qué es ni me interesa mucho.

··········Mientras, para acabar de liarla, periódicamente asistimos a la lectura del diario de trabajo de esta señora, salpimentado de comentarios que no desmerecerían en “Sexo en Nueva York”: qué marcas están ahora en la cresta de la ola en lencería, dónde hay que cenar para ser cool, …, en fin.

··········En el test de Bechdel la he marcado como cumplidora de las tres reglas, pero tengo mis dudas, porque las conversaciones de restaurante entre protagonista y amiga son sobre trabajo… pero el trabajo consiste en hombres.

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