Etiquetas

··········Leo por ahí que algo que a mí me estaba resultando cargante en la peli es un efecto buscado, una manera de relacionarla con el melodrama de tipo telenovela que debe producirse masivamente en Egipto: unas interpretaciones descuidadas, unos movimientos de cámara vagamente efectistas, una obsesión en mostrar lujerío. Actores y actrices cambian inopinadamente de sentimientos, tonos y volúmenes de voz en medio de una conversación. Curiosamente, eso se combina con algunas ideas visuales que me parecen sugerentes, como el sueño con el que empieza la película o la disposición de los paneles televisivos en el plató.

··········Por lo demás, se supone que –además de ser un tanto desvergonzada en ciertas escenas conyugales- es una película sobre la condición femenina en una sociedad árabe moderna, pero muy corrupta, como la cairota. Y se habla de ello, claro. Pero la peli está muy alargada, y la historia central (que es la que sí parece tener que ver con las narraciones que se cuentan en “Las mil y una noches”) disuena un poco, al ser ahí las protagonistas tres hermanas manipuladoras de una circunstancia que tiene que ver mucho más con la clase social que con el género de sus protagonistas.

··········En todo caso, y aunque ya digo que su visión me da una sensación de torpeza o telefilm por encima de todo, tiene cosas que me resultan interesantes. Principalmente lo que es el trasunto de la película: su protagonista, que conduce un programa televisivo de éxito, debe renunciar a mostrar temas políticos por ciertas presiones y, al escoger otros, la verdadera cuestión política emerge: la realidad social es siempre política y es una ingenuidad pretender que se puede hablar en serio de algo sin estar haciendo política. Un poco obvio, cierto, pero a la vista de cómo va el siglo, conviene recordarlo.

··········También me parece de interés la diferente manera como viven la situación marido y mujer. Porque el primero no es que sepulte su conciencia cívica por debajo de sus intereses o ambiciones. Es que él ha entendido las reglas del juego y se limita a aplicarlas. Por eso me gusta su asombro cuando le confiesa a su mujer que sus reproches por plegarse a las presiones del poder le hacen sentirse un gusano, sentimiento que no surge de él en absoluto, y que por ello le descoloca.

··········La película supera el test de Bechdtel.

Anuncios