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··········Una comedia chilena sin más pretensiones, supongo, que entretener alguna tarde de domingo a señoras de edad. Desde ese punto de vista, me parece correcta, con actores apropiados para sus estereotipos. Quizás, para mi gusto, se filma con demasiada modestia la tremenda cordillera, que aquí parece –salvo el pozo- un bosquecillo de la sierra de Madrid.

··········No voy a decir mucho sobre el carácter ideológico de los chistes habituales sobre homosexualidad y virginidad, aunque es curioso como se cubre el pelo de la dehesa con una pátina de presunta modernidad. Si acaso, sí me parecen más interesantes otros dos tópicos diferentes. Por una parte, la (¡ay!) bien comprensible utilización como mecanismo de inhibición del suicidio de la existencia de los deudos cercanos; me parece significativa la naturalidad con la que se admite esa argumentación en un lugar como éste, que no es un tomo de Schopenhauer sino una comedia blandita, ya que desprovee a la vida de todo sentido en sí (en este caso, una vez desaparecidas las obligaciones laborales por la jubilación).

··········El otro tema es la habitual presunción (¿asunción sería más exacto?) de que la vida sin pareja no merece ser vivida, pero curiosamente como un mecanismo sustitutivo a la utilidad social: mientras se tiene una función social remunerada allá cada cual, pero al pasar a la condición de retirado deviene en obligación. Aquí los amigos del protagonista le quieren buscar pareja porque no trabaja, no porque en realidad no sepa que hacer (ya que nos han contado que además de profesor es un investigador).

··········Mala proyección en el Luchana (¿enojados quizás por tener que proyectarla y poner el aire acondicionado solamente para mí?, ¿a dónde han ido hoy las señoras de edad?): desenfoque al punto de hacer ilegibles los títulos de crédito finales.

··········La película supera sólo las dos primeras condiciones del test de Bechdtel.

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