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··········Me sabe mal no hablar muy bien de una peli de Burman, quien me ha hecho pasar muy buenos ratos, pero algo no me acaba de funcionar en ésta. Por una parte, uno llega casi siempre a ver las pelis desvirgado por la visión de un trailer, la cartelería, etc. Y éste es uno de los casos en que resulta engañoso, porque hace pensar en una comedia, basada en dos actores famosos y maduros con caracteres divertidos. No es tal, puede tener sus momentos de humor, pero es un drama. No es que tenga tanta importancia, pero la secuencia divertida que se usa para el anuncio da la sensación de haber sido pensada expresamente para construir éste, ya que en ella el personaje varón tiene un comportamiento que no se compadece con el que mantiene a lo largo de la película.

··········Me gusta en el desarrollo el crecimiento secuenciado de nuestro conocimiento de la historia familiar, y de cómo se han construido esos caracteres que nos han podido chocar al principio (aunque en ese sentido haya escenas como la de los vasos que me parecen chirriantes con los personajes, ¿esas personas usarían ese juego para cantarse las cuarenta?). Pero luego, no sé explicarlo bien, pero no acabo de ver bien cuajado el personaje de Marcos, que tan pronto parece aquejado de una sociofobia como que se desempeña perfectamente incluso en las relaciones uno a uno. Claro que en realidad eso es parte de lo que se cuenta, que la presencia de Susana le produce una inhibición, pero tampoco siempre. En fin, no sé, me parece una historia menos trabajada que las demás que he visto de este director, como si se hubiera confiado en exceso a la presencia de los dos famosos actores principales.

··········Añadamos lo que me parece una torpeza en la filmación de las casas: cuando aún no nos hemos situado, se pretende que sólo viendo los muebles sepamos si estamos en la casa del Uruguay o en la de Buenos Aires o en la de la madre. E inconsistencias con el vecino germanoide: ¿no estaba la casa vacía y la usaba el administrador para sus cosas?, ¿de pronto llega con los palos de golf y no con maletas?, ¿vivía ahí y Susana no le conocía hasta el cóctel de la embajada brasileña?, ¿tiene sentido sorprenderse de la “arquitectura” del interior de un piso cuando se vive en el de al lado? En fin, tonteriítas, pero que me dan la molesta sensación de no estar entendiendo bien las cosas.

··········En todo caso, ya digo, la historia pasada tiene algo de interés para mí. Pero tampoco el desarrollo y resolución del conflicto me parecen muy elaborados. Eso sí, el uso del lenguaje por Susana y la morcilla de Gasalla ya me compensan haberla visto.

··········La película supera el test de Bechdtel.

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