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··········El título: la película está en serbocroata, pero la distribuidora (o la sala, quien sea) en vez de dejar el nombre original o traducirlo al español, o mantener el alemán, que aparece en los títulos de crédito –al fin y al cabo es una coproducción-, decide ponerlo en la lengua del imperio. Sólo, es sabido, para alimentar mi paranoia, no como pudiera pensarse por papanatismo.

··········Aunque está basada en una novela distinta, la historia recuerda en lo esencial a una de las novelas de Highsmith sobre Ripley, con la que Wim Wenders hizo “El amigo americano”. Y seguro que a otras novelas: una persona ajena al mundo del crimen que, por una necesidad vital e ineludible, no por el propio beneficio, debe cometer uno.

··········Salvo lo que diré, me parece bien contada, tanto en lo que es el desarrollo de la trama y su ritmo, como en las maneras de la cámara, diferentes para cada momento. También hay algunas imágenes de composición hermosa, sin ser para nada una peli preciosista, e ideas como expresar el crecimiento del desorden moral con la pérdida de funcionalidad del semáforo. Y los actores principales me parecen eficientes, sobre todo la pareja, aunque también el hijo tiene un momento de transmitir muy bien su miedo.

··········Hay también un enfoque social, que no es sólo de contexto. Serbia es una de las sociedades exsocialistas, y eso se marca en cómo son los nuevos ricos, de estilo mafioso, en la obligatoriedad de sonreír al cliente aunque le estés denegando un crédito, y en la situación de los obreros de una empresa del sistema autogestionario yugoslavo, forzados a malvender las acciones para conservar un trabajo mal pagado. Pero no me refiero únicamente a esos elementos, sino a la situación de quienes siempre se habían sentido protegidos en lo asistencial por el Estado, por sus convecinos, y de pronto se ven en la tesitura de mendigar o delinquir para curar una enfermedad; la situación de quienes no se dedicaron a la acumulación de bienes convertibles en dinero, sino que confiaron en que el aportar su trabajo a la sociedad era lo que generaba derechos.

··········A v i s o . d e . i n d i s c r e c i o n e s

··········Entre las pocas cosas que no me gustan, está que en el bien narrado deterioro de la relación de pareja hay muchas escenas y diálogos con el estereotipo de “no me pasa nada / no puedes entenderlo”. Es una opción, claro, pero no casa con esta pareja; en realidad con casi ninguna. Si te ves metido en un asunto así y de verdad no quieres que tu pareja lo sepa, sea por protegerla, sea porque no te disuada… o te fuerce, no te limitas a no contestar, ¿no? Inventas, construyes una historia falsa que tape tus comportamientos.

··········También me parece que hay alguna inconsistencia en la historia del hombre que contrata, quien, de estar arruinado, no se entiende bien por qué tiene tal capacidad de influencia en la policía y, de no estarlo, no se ve claro qué obtiene con el crimen si no nos cuentan nada de su negocio.

··········Lo que me parece más interesante de la peli, es lo que cuenta sobre la gestión de la culpa. Es una historia en que no aparece la religión (hay solamente un entierro y ni oímos al pope) y, sin embargo, la idea de pagar para redimir la culpa está tan presente que, quien ha descendido a un infierno moral para conseguir mantener un vínculo de vida con su hijo, malbarata a continuación su esfuerzo, comprando su perdón con su propia muerte, que le deja otra vez y para siempre separado vitalmente del chaval.

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