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··········Esto de las pelis raritas, a mí suele interesarme. Pero quizás voy teniendo menos paciencia, conmigo, cuando no entiendo nada que la que tenía de joven. Y es que si una peli se filma así (en la trama y en las formas) es que uno quiere hablar de algo ¿no? Y yo no lo pillo. Más allá de alguna metafora obvia sobre feos gusanos que se convierten en mariposas, o el sangrar como simbolo de la soledad (como un vaciado personal que se detiene o cura cuando uno se siente amado por alguien); pero el significado global o el de muchas escenas (avionetas surcando el cielo, por ejemplo) se me escapa.

··········Y sin él, tampoco me parece demasiado interesante. El primer tercio es un blanco y negro tan poco iluminado que difícilmente esta peli podrá verse en televisión; luego ya mejora la luz. Y no sólo eso, sino que hay escenas (como las climatológicas) muy bien hechas; en la primera parte, apenas me gusta visualmente uno de los sueños (las manos atravesando la tierra para llegar a las raíces, pero filmada con una tierra transparente).

··········El hieratismo –y la mudez- del protagonista (cuyo actor al parecer es un lanzador de martillo en la vida civil), que es algo que me suele cargar bastante, aquí no tanto gracias a la sensación de vulnerabilidad que transmite muy eficazmente. También me gusta el trabajo de ambientación, o antiambientación: el atemporalizar y aterritorializar la historia.

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