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··········Un extraño mediometraje de Joris Ivens, hecho en el año en que Hitler llega al poder. Lo que cuenta es el proceso mediante el que, en los años 30 del siglo XX, los holandeses le recuperaron al mar bastantes hectáreas de terreno, mediante sus sistemas de diques y rellenado con diversos materiales. Tiene un montaje muy narrativo, con alguna explicación técnica del proceso (que a mi curiosidad le resulta insuficiente, pero que ahí está), una extraña mezcla de narrador con voz en off y a la vez rótulos como los del cine mudo. Y, sobre todo, grandes masas de trabajadores, dando sensación de conocimiento del oficio, pero también de trabajo en equipo dirigido; una vaga sensación de la imaginería soviética.

··········Y de pronto, cuando los polder han sido ganados al mar y se inicia la agricultura, se transmuta en una peli de denuncia del capitalismo. No directamente, sino por vía de la situación económica de los años treintas, con millones de parados y, al parecer, una crisis de sobreproducción de trigo, que llevó a operaciones de destrucción masiva de cereal para mantener los precios. Siendo de más interés para mí, me parece de menos calidad. Una voz enfática grita a veces repetidamente una frase, el montaje es más Eisenstein y tiene más tono de propaganda que de didáctica.

··········En todo caso, ya digo que el contraste da una peli curiosa; como si se relacionara la obtención de más terreno cultivable con los males derivados del ineficiente y cíclico sistema económico que es el capitalismo. Leo por ahí que es una metáfora de la resistencia frente al avance del nazismo, lo que me parece algo forzado.

··········La peli la ponen en el Documenta dentro de una sección dedicada a un músico, Hanns Eisler. Y realmente la música que acompaña a la peli es curiosa y sugerente, a veces parece juguetear entre el jazz y la música de marcha o de banda.

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