Etiquetas

, ,

··········Sencilla y emotiva peli sobre tres perdedores. O sobre tres amores que no se realizan: uno por no merecerse, otro por no llegar a tiempo y otro por falta de libertad personal para elegir. Muestra también un tema que me gusta bastante: el problema del bien que se hace por motivos no altruistas. Cierto que aquí el bondadoso empieza a serlo por motivos egoístas (no sólo para retomar una relación perdida, sino también para pagarse a sí mismo una deuda que había quedado en el pasado), pero se mueve pronto a una sencilla admiración no envidiosa de la constancia y resistencia del chaval. Eso deviene en altruismo (el roce hace el cariño, que se dice), pero no es este impulso el que hace del monitor un tipo generoso e involucrado.

··········Aunque quizás hacia el final el sentimentalismo sea un poco más fácil, a mí no me estorba, sino que me implica. El tono es sobrio, la naturaleza es como la sociedad de Calais, con una frialdad que hace dudar de que algún día pueda llegar el verano y sea más fácil cruzar el canal de la Mancha. Me parece muy acertado el usar para reflejar la barbarie cotidiana algunos elementos, entre otros, que inevitablemente nos sitúen en el bando de los kapos de los lager nazis: asfixia en los camiones (como se mató a tantos para abaratar el proceso), rotulación de números en los miembros de la gente que hay que eliminar.

··········Y, sobre todo, hacer ver que la lógica burocrática de las normas lleva a extremos de barbarie como penalizar no sólo el movimiento sin autorización y papeles, sino también el mero cumplimiento de los elementales deberes sociales de alimentar, cobijar, … Todos aquellos otros ciudadanos que no ven a los sin papeles salvo cuando éstos estorban o dan miedo, son implicados en la inmoralidad de la ejecución de los desarrollos lógicos de las normas. Claro que también están detrás de esas leyes: en las elecciones regionales de 2010, en Calais, se abstuvo el 49% de los ciudadanos, y de los que votaron, uno de cada cuatro lo hizo por Le Pen.

Anuncios