Etiquetas

··········Casi diría que entre las dos versiones Walt Disney de las novelas de Carroll para Alicia, me quedaría antes con la primera, la de dibujos, que con ésta. Quizás habría que pensárselo un poco, por lo vistosas que pueden hacerse ahora las cosas. No sólo la integración entre los intérpretes humanos y la reelaboración de su gestualidad por ordenador, sino algunas animaciones elegantes; a mí aquí me gustan especialmente el gato de Cheshire y las cartas de la baraja (casi tanto su sonido como su aspecto).

··········Pero lo que es la historia en sí… Cierto que son dos novelas que, además de la más infantil, pueden tener lecturas bastante complejas, y cierto también que no hay por qué esperar que la Disney y Burton tengan interés en rascar un poco en ellas. Pero es que esta versión, además de elegir la superficialidad, se desprovee (bueno, no del todo, exagero) de lo que aporta la lectura infantil en cuanto a disparate, ruptura de las leyes físicas y de algunas normas morales sobre la autoridad, el poder, etc.

··········Diría que esa sensación de abandono que me produce tiene tres orígenes: uno en la propia historia, al tratarse de una Alicia revisitando su sueño, todos los personajes, y hasta el narrador, están en un estado de dejà vu permanente, que inhibe lo que de magia pueden tener los sueños. En segundo lugar, y para ser Burton y para usar las técnicas actuales, me parece hecha con pocas ganas de causar sorpresa o encanto (humor sí hay, pero tampoco continuo ni intenso, sólo pequeños detalles).

··········Pero en tercer y más importante lugar, a mí me han cambiado la historia de una niña victoriana enfrentándose a la ruptura de casi todos los elementos que componen su orden, por una historia a la moda de superhéroes adolescentes combatiendo monstruitos. El Jabberwocky aquí es un dragoncito de esos de echar fuego por la boca, hay una espada mágica, hay el sentido trágico de que el combate ya está prescrito desde el inicio de los tiempos, hay la delegación del conflicto en la heroína, aparentemente más frágil pero con la virtud imanente de ser nuestra protagonista, …, en fin, falta el mapa de las tierras medias. Es una historia de éstas de las que hollywood produce tres o cuatro al año, a menudo con sus secuelas.

··········Omitamos aquí el párrafo que escribiría sobre las desagradables relaciones entre la afirmación personal de la muchacha contra el orden aristocrático para su entrega al burgués imperial, de dominio y explotación de las colonias, en el que tan bien se desempeñaba su padre. Y de cómo asociar el impulso de libertad y de crecimiento de la adolescencia (el desafío a los imposibles) con el espíritu de empresa y el enriquecéos.

··········Eso no quita que la peli se deje ver (oír menos, la música me parece deplorablemente previsible), pero no tiene demasiado sentido si no es para llevar a algún niño. Ahora bien, ¿es legítimo que el primer contacto de un crío con las novelas del reverendo matemático paidófilo sea esta peli? Debería ser obligatorio que, al menos, y si no van a leer las novelas, cualquier niño que vea esta peli lo haga después de la otra versión Disney, quizás una pizca (sólo una pizca) más ñoña, pero con algo de magia, sorpresa y encanto.

Anuncios