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··········Esto de los trailers, anuncios de películas que, si uno va con frecuencia a las salas, llega a ver unas cuantas veces antes de que estrenen la anunciada, tiene a veces efectos perversos. Por ejemplo, en ésta el trailer sugiere una comedia, y si vas con una predisposición y te la trastocan, eso no suele ir en beneficio de tu percepción de la película.

··········Y es cierto que los elementos del planteamiento de la historia dan para una comedia de relaciones familiares y de actualidad (matrimonios no convencionales, la dependencia). Pero se empieza como si fuera comedia y se abandona de pronto. Por ejemplo, el personaje de Alterio (actriz que para mí tiene eso que llaman vis cómica) resulta secundario y soso. No es sólo con el humor, también hay otros dos elementos que me dan esa sensación de no desarrollarse: la ambientación (no sé realmente si es a eso a lo que se llama “diseño de producción”) que parece al principio destinada a recrear no un mundo rural sino una percepción de ese mundo (a la manera de P.Tinto o de Amanece que no es poco), mediante el dos-caballos, el inefable grupo musical de las fiestas…; y el recrearse en formas verbales que hoy y en ciudad nos resultan extrañas.

··········Me gusta de la peli la claridad con que se narran las cosas y las dos actrices principales, pese a que empiezan siendo personajes un poco tópicos, pero acaban siendo sujetos de sentimientos comprensibles y no lineales. Y me gusta también la perspicacia de mostrar lo que hacen los ciudadanos con las instituciones (matrimonio, convento, manicomio) más allá de aquello para lo que fueron diseñadas.

··········Realmente, son mujeres sufrientes, pero no creo que por el destino, como dice el título. La simpleza de una es curable, lo que sucede es que es más cansado levantarse, enfrentarse, que trabajar como una mula. El sufrimiento de la otra es la consecuencia de una actitud vital de autocompasión que ha degenerado en miedo. Si es difícil sentir simpatía por ninguna de las dos, ambas acaban siendo humanamente muy comprensibles.

··········Una noche escuchaba en la radio a Petra Martínez (aquella madre de “La soledad”), defender a su personaje como alguien no tan malo como parece, sino solamente asustado, necesitado de seguridad. Hay que reconocer la inteligencia natural del personaje, pero de lo elaborado de su egoísmo no creo que quepa ninguna duda; no es ya su plan, sino la contención de sus sentimientos cuando, por ejemplo, Ozores le cuenta lo que sucedió en casa de su hermano, para poder seguir actuando desde una posición de ama y no de amiga.

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