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··········Ya el que, al contrario de lo habitual, el enfoque del argumento sea más individualista que social, me aleja un poco de la peli. Pero es que, además, parece hecha un poco de cualquier manera. Por un lado en cuestiones formales (una iluminación rara o, por ejemplo, un fondo de música romántica para ambientar una carrera nerviosa, cosas así), pero sobre todo en la trama. El por qué el malo se aprovecha del chaval es argumentalmente absurdo (si una pistola puede sobrevivir al registro de la policía en una pequeña casa, con mucho más motivo estaría a salvo en cualquier rincón de un palacete), y la vía en la que el grupo de amigos le castiga resulta un poco tonta, como si tocara darle importancia al iutub, y con una secuencia rarísima, con pistolitas de pintura en medio de un fregado en el que hay armas de fuego, bates de béisbol, etc.

··········Tampoco se entiende muy bien el problema psicológico del protagonista. El que nos cuentan procede de una relación amorosa de hace como veinticinco años, y el mal que provocó es muy somatizado (ataques de pánico, ansiedad, comportamientos autolíticos). Entonces, ¿qué ha pasado en ese largo intervalo?, ¿el tipo ha vivido siempre así?, ¿por qué se le despierta de pronto?

··········Dejando de lado todo eso, la película es entretenida y, bueno, no deja de ser un Loach, en el que la unidad de los débiles les protege frente al fuerte, aunque aquí sea más una cuestión de amistad (qué hacemos por nuestro Eric) que de conciencia de clase (Eric es de los nuestros).

··········Cantona, de quien en la peli se dice que es muy bueno comunicándose con las 70.000 personas de un estadio, no deja de ser algo simpático en las distancias más cortas y menos masivas; y el resto de los actores también me parece que funcionan. Y los goles que se muestran, geniales.

··········Hay un apunte interesante sobre ese fútbol de espectáculo y mercado capitalista, por medio de una crítica desde quien ha dejado al gran club porque los precios para ir al estadio ya son imposibles, y los dueños son grandes emporios que compran y venden los equipos como cualquier otra empresa. Lo malo es que es una crítica que aparece incluso burlada: del aficionado consecuente se reirán todos sus amigos, y volverá a entrar con la cabeza gacha al pub para adorar al equipo – negocio.

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