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Festival Internacional de Cine de Gijón. Sección Oficial

··········Ésta también parece un Dogma 95. Salvo una canción al principio y al final, todo es de lo más despojado y carente de adornos. Nada de esteticismo oriental, de elegancia. Y sí mucha lentitud.

··········Ya al principio hay una larga canción de cantautor, con guitarra, que a mí me parece bastante flojita. Y que se canta entera sobre la pantalla en negro, sin más que los subtítulos. Y a lo largo de la peli todo es así. Si el protagonista tiene que andar una calle (¡y lo hace continuamente!) veremos cada paso. Parece iraní. A mí eso no me suele molestar, pero aquí, sin música, sin cuidar los encuadres, con el fondo sin interés de una calle suburbial, repetido una y otra vez, llega a hacerse bastante pesado.

··········Sin embargo, la historia tiene interés. Está dedicada a Antoine Doinel y, efectivamente, el protagonista es un chaval de unos catorce años al que le van sucediendo desgracias y que se encuentra esencialmente solo ante ellas. Tiene un único amigo, que le falla cada vez, y una madre hospitalizada que durante sus contactos le habla solamente de sus dolores y de lo malo que es su padre, que no pasa ni un yen. Pues bien, el chaval se levanta, trabaja con seriedad, come con ansia, acarrea agua, visita a su madre, se concede sus momentos en su refugio. Una energía adolescente que le mantiene en pie, pero que no lelleva a rebelarse como habría hecho Antoine Doinel.

··········Aún al principio hay algo de resistencia verbal frente al patrón, sin buscar ayuda de terceros, pero se va apagando y ya frente a la policía se limita a hacer ver que, llegados a un punto, todos los caminos que se le abren al pobre son delito.

··········Esto, un menor viviendo solo, sin encontrar la protección de nadie, sin que su colegio lo detecte, sin que quienes lo saben en el hospital den parte, …, queda un poco extraño en un país moderno como Japón, aunque a menudo nos cuesta creernos la existencia del cuarto mundo, o hacemos esfuerzos por no verle, ya que la responsabilidad nos es más cercana. Sí se habla de lentitud burócratica en el trámite de las prestaciones, etc. En todo caso, nuestro chico resiste, concediéndose sus momentos de debilidad, hasta que le quiebra el hambre. Con tanto despojamiento, tan pocas palabras, es difícil para mí saber cómo acaba el reencuentro con su padre.

··········Una cámara muy móvil, persiguiendo a menudo la nuca del chaval en sus continuos y apresurados desplazamientos, nos tiene pegados a él, y nos hace vivir casi cada acto de su vida (y a casi su velocidad real).

··········La mala organización del festival, donde todas las pelis comienzan con retraso, me impide quedarme a ver el coloquio con el director, que parece un anciano tímido. Una pena.

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