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Zinemaldia 2009. Sección Zabaltegi

··········El director, en la presentación, se despedía deseándonos que no nos durmiéramos. Y luego, al volver a hablar tras la proyección decía que suponía que los que nos habíamos quedado éramos los que no nos habíamos dormido. Y es que realmente… Pero él lo tiene muy claro: estos festivales son los que permiten que hagamos películas no necesariamente comerciales, y que se exhiban.

··········Aquí la cámara persigue a dos personajes en Seúl, en sus vidas cotidianas. Mientras que en uno de ellos, un paidófilo bajo vigilancia policial, con pulsera de lcoalización, vemos cómo controla su deseo, la tensión que ello le crea, la agresividad, el acercamiento a peligrosos límites, …, del otro, un tipo hierático que va de su casa a la imprenta y a la iglesia, siempre tieso y tan callado como puede, sólo al final, en una escena, se desvela hasta qué punto es real la vida que está viviendo (confieso que no llegué a enterarme si no sólo no existe la niña, sino tampoco la madre).

··········En todo caso, un arriesgado ejercicio de estilo. Ni una nota musical, una progresión dramática que sólo avanza en los últimos diez minutos, y sin embargo la tensión, de alguna manera, ha sido haciendose crecer en nuestras cabezas (peleando con el sueño). En todo caso, también hay una visión interesante sobre la posición de la clase obrera en tiempo de crisis y algún apunte sobre los servicios sociales coreanos. Y, claro, alguna escena de feroz violencia coreana.