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Zinemaldia 2009. Retrospectiva Richard Brooks

··········Un western curioso porque, cumpliendo con todas las formas del género y siendo ortodoxamente comercial, tiene un contenido y unas posturas completamente diferentes a las habituales.

··········Esta peli habla de ecologismo, y lo hace bien, no ya de pobrecitos búfalos, sino del impacto de la huella humana, de las causas económicas y geopolíticas (en la guerra contra los indios) del exterminio, de la credibilidad de los avisos de los expertos sobre lo que estaba pasando, de las racionalizaciones que hacen los depredadores para considerar increíbles esos avisos (como luego con el agujero de ozono, el cambio climático). Habla de maltrato a la mujer, pero no de una manera simplona, de llega chico bueno, pega al malo y libera a la chica, sino con atención a cómo esa mujer se ha sometido y por qué. Habla de racismo respecto a los indios, y ridiculiza al racista al hacer ver hasta qué punto lo que dice odiar de ellos no es sino el reflejo de sus propias actitudes. Habla del impulso de matar, de lo que siente el cazador –y el militar, y el asesino- cuando tiene el poder de la vida en sus manos, pero no hay nada heroico, sino la percepción de que no es sino un embrujamiento, una pérdida del propio control. Y con algunos diálogos cínicos, muy apropiados para la supervivencia en el capitalismo: “Es dinero fácil”, “Lo malo es que el dinero fácil va siempre con la mala conciencia”, “Mala conciencia ya tengo, así que no estaría mal un poco de dinero fácil”.

··········Sin embargo, qué malos actores me parecen hoy estos figurones clásicos, Robert Taylor, Stewart Granger, aunque el secundario borrachín sí que es bueno. Y el cinemascope, las grandes praderas, los ríos impolutos, caballos, búfalos, … Es curioso lo mal que quedan las escenas de noche cuando ya no usa la luz de la fogata sino supuestamente la de la luna, quedan como escenas diurnas.