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 ··········Nueva chapuza organizativa del Documenta. Esta vez la proyección es en el Ateneo. Durante un cuarto de hora tenemos que esperar fuera de la sala, sin ninguna explicación, que tampoco se nos da cuando nos dejan entrar. La proyección, en video, pierde el sonido en alguna ocasión (entre otras en el parlamento inicial que presenta la peli) y los proyeccionistas, o como queramos llamar a los que dan el botón tienen que acercarse presurosos a la mitad de la sala para ver qué le pasa al ordenador.

 ··········Son dos horas de documental sobre cuestiones de memoria histórica, de los follones que se montan en España con una ley tan normal, y sobre cómo en el extranjero se han hecho casi parques temáticos con los restos de sucesos militares terribles. Por tanto, el tema tiene interés en sí, y además algunos de los intervinientes desarrolla alguna cuestión teórica.

 ··········Sin embargo, yo no me concentro. Es cierto que es tarde, pero no es sólo eso. Hay una extensión exagerada en entrevistas no muy sustantivas con gestores de centros de memoria; hay algunos intervinientes que no hablan precisamente bien; hay derivaciones un poco tanto de contexto (sobre hasta dónde se pringaron los creadores y artistas con el franquismo); hay algunas entrevistas con un montaje a la insoportable manera de Medem en “La pelota vasca”, troceando para conseguir cada una de las palabras que forman una frase. Y, más en general, todo me parece una acumulación de poca información y mucho relleno.

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