Etiquetas

··········Otra vez una mirada distante, no participativa, sobre una escena de la realidad cotidiana (algo así como una fracción de un domingo campestre al borde de una carretera). Con un montón de elementos que, en el poco más de un cuarto de hora que dura, podría dar lugar a mostrar fogonazos de vida.

··········Hay un tipo absolutamente ebrio, dando bandazos y gobernado por su mujer a empujones, hay un vecino borrachín y pesado, hay curiosos de los que se quedan siempre mirando el problema ajeno, hay un motor que falla muy Tati, hay una adolescente desesperada sentada con la cabeza perdida entre las piernas, hay chcias intentando volar en un columpio, hay niños andando por el campo viviendo seguramente una vida completamente ajena en su interior, llena de caballos o continentes o carreras… Pues bien, como si no hubiera nada.

··········Porque lo que no hay es nada de trabajo. Un tipo (que además no ha descubierto aún que las cámaras vienen con un mecanismo para enfocar lo que deseas) se limita a poner una cámara en la distancia. No compone, no encuadra, no monta, no narra. Apenas hay diferencia entre lo que me ha enseñado y lo que me habría mostrado una cámara sin operador, de las de vigilancia sobre la ciudadanía. Será que no es cine, sino una performance. Lo que es seguro es que alguien, un humano, ha visto este corto y lo ha incluido en la programación.

Anuncios