Etiquetas

,

··········Si bien las formas son un tanto decepcionantes, como de labor periodística con poco tiempo de trabajo posterior y, sobre todo, con unos subrayados y repeticiones que parecen escolares más que universitarios (y una anglificación de la rotulación, que el Documenta no siempre ha considerado necesario subtitular), no solamente se trata de un tema interesante, sino que me parece una buena opción que el documentalista siga, casi neutramente, el trabajo de tesina de unos estudiantes de periodismo.

··········La labor de “El Mercurio”, periódico chileno defensor de una clase social muy concreta, dirigido durante décadas y décadas por unos sucesivos Agustín Edwards, en la preparación y justificación del golpe de Estado, y el apoyo posterior a la Junta de Pinochet, queda perfectamente fijada, a base de casos concretos (quizás incluso se centre demasiado en unas pocas cosas concretas, pero al final, todos los juicios a las grandes salvajadas acaban saliendo adelante porque fiscales, demandantes, jueces, saben agarrarse a unos pocos casos de más fácil prueba). Pero es hace poco, con la desclasificación de informes confidenciales de la CIA sobre Chile, cuando se ve que incluso, más allá de las ideologías y de las estrategias de defensa de una clase social, acaba uno encontrando el flujo de dinero, los intereses estrechos de gente concreta. Los Edwards recibieron cerca de dos millones de dólares de la CIA para oponerse a la presidencia de Salvador Allende.

··········Esos jóvenes universitarios chilenos, lo que buscan es que la revelación de la verdad lleve a asumirla y a pedir disculpas cuatro lustros después de acabada la dictadura. Ingenuos: aquí en España, cuatro décadas después no puedes intentar enterrar dignamente a los muertos sin que te acusen de querer una guerra civil.