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··········Supongo que quienes construyen esta película lo hacen por una promesa a la Virgen de Guadalupe. Yo la veo sin haber hecho promesa, así que tengo aún más mérito.

··········Por una parte, es una película publicitaria turística. Sobre todo por el seguimiento de una romería desde un pueblo hasta la basílica de esa Virgen, en la que se van mostrando trajes típicos, danzas, máscaras, cantantes para las paradas, etc. Aparte de ello, hay también algunos planos de edificios del DF, con montaje rápido y alguna marca comercial intercalada.

··········Es también una peli religiosa, contando las apariciones de la tal a un tipo, Juan Diego, la narración al Obispo, sus dudas y posterior convencimiento y arrepentimiento. Queda tan antiguo, tan Nuestra Señora de Fátima, que en esa parte de la peli meten a dos actores a hacer humoradas torpes de cine mudo.

··········También una película sobre los misterios de esa Virgen. Hasta premios Nóbel la han estudiado, y no se sabe de qué materia es el soporte en que está grabada, si ves muy de cerca los ojos se divisa una familia y, bueno, ese tipo de tonterías para devotos con dudas.

··········Y es también un drama, sobre una relación de pareja que se va al traste porque el marido no se ocupa de los niños y se pasa el día viajando; y sobre una relación hijos, padres abandonistas, abuela que recoje y educa con gran dureza.

··········Bueno, pues de todo esto no me parece a mí que funcione nada. El drama empieza con una conversación interpretada y dialogada como una telenovela, y no mejora gran cosa. Y unas músicas para los momentos tensos que ¡uf! La aparición de la Virgen es una de esas en que le sucede a un pobre tipo, sin buenas relaciones, a la que luego le cae encima la responsabilidad de erigir una basílica, convencer a un obispo, … ¿Por qué no se le aparecerán al prelado directamente? No me extraña que a algunos les de ya la venada completa y se hagan ellos mismos obispos o incluso Papas, como los de El Palmar de Troya.

··········Pero las tonterías científicas que se pueden llegar a decir ya es excesivo. Empezando porque a un antropólogo o arqueólogo (que ambos oficios le ponen) encuentra en unas piedras de palestinas unas inscripciones que, sabiamente interpretadas, anuncian la aparición de la Virgen de Guadalupe, en 1531 de la era cristiana en Tenochtitlán, ¡báilate esa!, y aún dicen que los manuscritos de Mar Muerto son complicados; que se los den a éstos y seguro que descubren la clasificación de la liga de fútbol peruana el día del solsticio de invierno del año chino de la rata coja. O siguiendo porque alguien descubre el tremendo, importantísimo y supermisterioso dato de que Guadalupe es una palabra árabe (el paso extremeño entre el árabe y Méjico no se les ocurre). A partir de eso, todo va en ese nivel.