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··········Contando un periodo largo en la vida de quien fue luego el Gengis Jan (a lo que, curiosamente, no se llega), se utiliza sólo un actor niño y otro que ya no cumple los cuarenta. Eso, una falta de sistemática en la cartelería que debe situar en tiempo y lugar, y que tan pronto aparece como que no y unas elipsis de lustros enteros, hace algo confuso el desarrollo de la historia. Por ejemplo, entre los 9 años y los ¿35? tenemos al prota perdido.

··········Pero no es sólo una cuestión de estilo o de decisión sobre qué se considera digno de contar y qué no; a veces esas elipsis hacen incomprensibles elementos importantes de la trama. Por ejemplo, el protagonista tiene un ‘hermano de sangre’ (que justamente no lo es de sangre, por eso, ahora que caigo, en esos casos los que se hermanan mezclan sus sangres con sendos cortes) las relaciones con el cuál marcan la vida del Jan, porque tan pronto es su protector y su mejor aliado como que será su amo y su enemigo. Pues pasamos de una borrachera en común a un robo de los caballos del prota por parte de gente de su hermano, que va a suponer una ruptura y que no sabemos por qué sucede, y sólo el que de una escena a otra pasemos de una mujer embarazada a un chico sostenido sobre sus piernas nos permite saber que han transcurrido años. Hay otros casos similares: la mujer del Jan es tan pobre que ha de prostituirse para que la admitan con su hijo en una caravana, y al llegar a la ciudad de destino es lo bastante rica como para ir con ropas y vehículos lujosos, y a continuación lo bastante pobre como para pagar un soborno con la joya familiar…

··········También generan algo de confusión los cambios estacionales y de paisajes (tan pronto estamos en un bosque de coníferas, como en un desierto arenoso, una planicie con ríos tremendos ameandrados, o la estepa mongola propiamente dicha).

··········Y luego, la estepa viene a ser como la calle mayor de Palencia. Todo el mundo se encuentra continuamente (en esas inmensidades) y todos se reconocen desde lejos (cuando la variedad indumentaria no va muy allá).

··········Y errores polemológicos, como que un grupo que se atrinchera en un desfiladero, donde va a soportar un asalto, espere tranquilamente a que la carga de sus enemigos llegue a su barricada y la salte, sin lanzar una sola flecha mientras se acercan.

··········Dicho todo lo cual, no deja de ser una peli entretenida, con paisajes bien hermosos, peleas, batallas, leyes antiguas y épica, en el sentido de que el destino queda fijado con actos pequeños (como la elección de novia a los nueve años, que ya son ganas). El actor es japonés, y trabajó con Kitano en “Zatoichi”.

··········Leo por ahí que la película (ruso-alemana-kajaza) está hecha sin ayuda infrográfica. A mí me había parecido que sí, en las tomas elevadas de la batalla final. Pero, en todo caso, lo que sí es cierto es que casi todos los combates son con sujetos reales. Hay un efecto que, siendo bonito (vaya, para ese gore que lleva uno dentro), una especie de sangrado en espray, casi rielado por la luz, llega a hartar porque sucede en todas y cada una de las heridas infligidas.

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