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··········Sucede que la mejor idea de este documental, ya ha sido utilizada en otra peli, mucho mejor en la forma y en el contenido. Se trata de la relación entre un ejercicio de recuperación de la memoria histórica y la pérdida clínica de la memoria de nuestros mayores, de aquellos que podrían contarnos una visión personal, menos objetiva, pero más real. Si en la película sobre Solé Tura, es éste quien está atacado del mal de Alzheimer, en ésta son sucesivamente la abuela y la madre de la narradora quienes van sufriendo la enfermedad.

··········Esto lleva a esta documentalista a una especie de necesario fracaso de su investigación, que intenta saber más sobre su abuelo, un charnego que no llegó a casarse con su abuela y que fue fusilado en los primeros cuarenta, condenado por atracos a mano armada. El intento de saber si fue un delincuente común, o si esos atracos eran por cuenta de alguna organización, CNT, FAI, …, es lo que mueve la historia.

··········Pero no lo acabo de ver bien desarrollado. Por una parte, me gusta que cuando se estrella contra una posible fuente informativa (como un enfisemático Abel Paz, con quien hay una tensa conversación, porque ni se fía ni entiende a esta burguesita), o la hermana de su abuela, quien no quiere hablar, deje constancia de ello, lo cuente, como parte del proceso. Pero luego, hay dos pistas que, o bien no se siguen (una básica, la esposa que descubre que tuvo su abuelo, y la descendencia que de ahí haya) o no nos cuentan por qué fracasa (la hermana del abuelo, quien no llega a hablar a cámara). Es como si, llegado a un punto, y abrumada por el Alzheimer rampante en su familia, Carla Subirana decidiera dejar de contar la historia de Arróniz. Al final, hay un documental apreciable sobre los estragos de la demencia senil.

··········Un placer volver a ver en pantalla al finado Joaquim Jordà.

··········La factura no me gusta demasiado. No entiendo el significado de tanta secuencia con la autora nadando en la piscina; y, si no lo tiene, peor. No me gusta que me traten como tonto, haciendo ver que el sello de 1983 sobre el sumario se descubre al final, cuando ella debió ver el sumario todo seguido. No me gustan las reconstrucciones en blanco y negro, no las veo muy integradas en la historia, pero si se hacen, no sé, un poco de lirismo. Con todo, me parece un documental interesante.