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Les gai cine Madrid 2008

··········Durante el coloquio, Bruce LaBruce, que debe estar más acostumbrado a un tipo de público diferente (de películas de culto), insiste en que esta película es anticapitalista. Realmente, el público es más bien el esperable en el Festival, casi todo clase media o media-alta, profesionales liberales o estudiantes para, … De hecho, algunos van abandonando la sala durante la proyección y luego bastantes estorbarán durante el coloquio, retirándose de la sala con lentitud y con animadas charlas en voz alta.

··········De todas formas, no es en absoluto una película política, sino una de zombies, aunque hay que reconocer que la fuerza metafórica de éstos para hablar de lo social es muy intensa (y muy utilizada en muchas pelis). Aquí las metáforas se explicitan a menudo: los vivos de la sociedad capitalista matan a los zombis porque son la representación de ellos mismos, de su sonambulismo, de su vida vacía y muerta; solamente negando la realidad uno se opone realmente al sistema; solamente estando muerto uno deja de ser mortal y de tener miedo. También funcionan bien, como en el resto de cines de zombis y en el de vampiros, la metáfora de la homosexualidad: el zombie es una anormalidad, come lo que no debe, no puede evitar lo que es (“es mi naturaleza”, dijo el escorpión), y, en el imaginario colectivo, contagia.

··········Me parece que tiene aciertos visuales, como que la novia de la directora de cine sea un personaje de cine mudo, lo que da mucho juego, creando en las escenas en que sale una textura diferente (algo así como el hombre borroso en “Deconstruyendo a Harry” de Woody Allen). Y también sonoros: la banda me parece cuidadísima y a menudo se están colando ruidos o sonidos fuera de lugar, pero muy informativos sobre lo que piensan o sienten los personajes; otras veces alterando la música según el foco pase de una escena en color (vida real) a otra en blanco y negro (de la película que durante la trama se filma) a otra del cine mudo y sus músicas (cuando sale la novia de Medea).

··········Ahora bien, todo tiene una factura muy mala. No ya voluntariamente feísta, que no me habría importado, sino desagradable. Por ejemplo, ese acierto en el sonido se desvirtúa durante buena parte del metraje al saturarlo, llenarlo de chirridos, sonido de desintonización, …, todo lo que resulta molesto de oír está ahí, y hace falta buena voluntad para entresacar los aciertos. También en cuanto a la imagen, a veces parece que se hubieran olvidado de que habrá luego espectadores en el cine, y hay, por ejemplo, una toma que dura bastantes minutos, en la que no se ve hasta el final que hay un movimiento de alguien acercándose, y que no ha podido ser visto antes; no me refiero a una secuencia que sea un momento de sedación voluntariamente buscada, o que muestre algo interesante o hermoso, ni siquiera se ve bien si es un garaje, basurero o qué, pero probablemente en el set de rodaje ellos estaban viendo lo que venía.

··········Cuando alguien del público le reprocha que los primeros quince (+/-) minutos resultan incomprensibles, confusos, desordenados, Labruce nos cuenta que ésta es la versión mejorada, que cambió la primera porque le parecía un principio demasiado confuso.

··········Lo que tiene de gore está bien, resulta simpático y divertido.

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