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Zinemaldia 2008. Horizontes latinos

··········El director nos avisa de que además de criticar a las clases altas limeñas, no puede dejar de sentir cierta fascinación por ellas. Realmente lo mejor de la película es la caña que da, lo cáustica que es globalmente y en multitud de pequeños detalles (la señorona hablando inglés a las criadas que entre ellas hablan en quechua, la invisibilidad frecuente del servicio, la banalidad de la caridad que organizan, la lejanía o aislamiento respecto a una realidad al otro lado de sus vallas de protección,…).

··········En ese objetivo, creo que es una buena idea la presencia entre ellas de una recién ascendida a ese Parnaso. Sus intentos de ser aceptada, su mirada asombrada sobre la vida que tienen, pese a que ella tenga claro que aspira a lo mismo, me parece que son eficaces.

··········Lo que no me acaba de gustar es el hijo, ni como actor ni como personaje. No sabemos si le preocupa más su condición de eyaculador precoz o su pasión incestuosa nunca realizada del todo. Casi todo el metraje mantiene una cara de asco forzada que le resta expresividad. Y es grave porque él es el protagonista de un cambio crucial, una caída de caballo camino de Damasco, al final de la película, muy mal explicado.

··········Me parece también interesante el tema del autoengaño, de cómo un hombre cuyos hijos son un fracaso vital puede ilusionarse otra vez con un embarazo, y hacer planes de futuro.