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··········Probablemente, el cruzar una trama de investigación policial con una de esas historias de vuelta de Vietnam (el prota aquí se apellida Deerfield, lo que supongo que es un saludo a “The deer hunter”) es una buena idea para que una película así resulte comercial. Quizás desde Europa tendemos a simplificar la mentalidad yanqui más común (porque la deducimos de lo que sus políticos hacen de hecho) pero este tipo de películas deben ser duras para muchas familias tipo con los hijos haciendo su tarea en alguna de las colonias del Imperio.

··········Que tras una investigación yo creo que bien escrita, la resolución del caso se encuentre en algo que es consustancial a la función militar (o a la forma, eficiente y racional de actuar de los ejércitos hoy en día) es lo más sustantivo de la película.

··········A la vez, me gusta la red de detalles que confluyen argumentalmente en ese mensaje sustantivo. No me refiero a detalles explicativos que vayan armando la trama, sino a cosas como el acoso laboral a la detective (por un motivo que no tendría sentido si fuera hombre); la conversación entre ella y su jefe sobre cómo es el pequeño David y que tan lejos está del deber ser de la comunidad; el diferente tratamiento del personaje de Charlize Theron hacia los miedos de su hijo, en comparación con cómo debió reprimir Deerfield los de los suyos (Sarandon: “ir a Iraq era la única manera de poder ser hombre en esta casa”), que expresa muy claramente la diferencia entre los dos marcos (padre estricto / padre protector) de que habla continuamente Lakoff, como también lo hace la pregunta del pequeño David respecto a su homónimo histórico (“¿y si era un niño, por qué le dejaron ir a enfrentarse con un gigante?”), aunque admito que el que los yanquis jueguen a verse como Davides frente al horrísono Goliat de… ¿el islam?, ¿los que no se dejan invadir?, ¿los terroristas?, ¿los insurgentes?, da un poco de grima; la ambigüedad de la relación de Mike Deerfield con su padre (de mandarle la foto del niño muerto –una especie de “a esto he venido, ¿no?”- a enviarle cariñosamente la bandera usada); la tensa y sobrecargada relación entre los personajes de Tomy Lee Jones y Susan Sarandon.

··········En fin, que me parece una historia muy sugerente. Me gusta mucho cómo Jones hace su papel. Me gusta la pátina tan fría, pese a que casi todo suceda en Nuevo Méjico.

··········También me parece apropiada la idea de la bandera invertida, cuyo significado desconocía. Por cierto, ¿por qué los soldados estadounidenses hoy día llevan sobre el brazo una bandera invertida, pero respecto al eje vertical, no el horizontal? Las primeras veces que lo vi, pensé que era un problema de tratamiento de la imagen de los noticiarios, que la invertían entera, pero no es así.

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