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··········La verdad es que tanto los personajes, como la cotidianeidad de la historia, como una cierta ausencia de conflicto en la mirada (por contraste con la realidad libanesa), serían elementos que apuntarían hacia una película del tipo de “El marido de la peluquera” o como otras películas árabes, “Halfoaouine”, “Un été à la Goulette”, “Ali Zaoua”, un tanto celebradoras de una alegría de vivir mediterránea.

··········Están ahí los elementos, pero a mí no me acaba de funcionar la película. No sé si hay una falta de emoción, o si simplemente me ha pillado desinteresado. No creo que las tramas tengan mucho interés. A ver, eso es parte de este tipo de películas, claro, historias cotidianas, no grandes dramones; pero no me parece que haya potencia, ni en la expresión ni en el argumento.

··········Al final, incluso, podría hacerse una lectura muy pesimista de cómo se comportan las mujeres frente a sus problemas o las agresiones sociales (renunciando a una vida propia la mayor, a expresar su deseo la más joven, a reconocer su derecho a una vida sexual previa al matrimonio otra, a no ser burlada por un hombre casado la de más allá o a tener un empleo la separada).

··········Con todo, se ve muy bien, es agradable aunque sé que la olvidaré pronto. Me gustan ciertas ideas un poco alegóricas, como el uso de la sangre en dos extremos de la vida (para engañar al marido haciéndole creer en al virginidad o para pretender una juventud –regla- que ya no se tiene) y la paloma (para ser sacrificada y aportar con su sangre protección a la no-virgen, o para vengarse defecando sobre la boda.

··········Y, claro, la naturalidad de la convivencia religiosa en Beirut, cuando no se la cargan algunos patriotas o fanáticos.

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