Festival Internacional de Cine de Gijón

Película colectiva japonesa sobre erotismo femenino. Forma parte de la sección especial de homenaje al director Shinya Tsukamoto, al cual desconocía y que por lo visto está muy ligado al cine violento y sexual.

Se trata de cinco cortos muy diferentes sobre diferentes aspectos de la sexualidad (yo diría más bien masculina que femenina excepto en uno de los cortos), el peor de los cuales es para mi gusto justamente el de Tsukamoto: “Inmenso orgasmo de una mujer con el amigo de su marido mientras la televisión ofrece un documental sobre un altar compuesto por más de cuatromil escarabajos”. Pues nada de eso vi yo: orgasmo había, pero no tan inmenso, y lo de los escarabajos no había por dónde cogerlo.

Mejor era “Melocotón” de Tetsuo Shinohara, éste sí más de erotismo femenino: un amor entre alumna y profesor (en forma de flashback) marcado por el olor, la textura y el sabor de unos melocotones asombrosos que sólo deben tener en Japón. Muy erótico y muy japonés también (rollo alumna, muchas sedas y bocas entreabiertas, etc.).

“Hasta el lugar donde se puede ver el sol” de Ryuichi Hiroki, es una historia absurda y divertida con una atracadora adolescente, una prostituta cansada y una taxista explotada que huyen en taxi a una playa imaginaria hartas de su vida.

“La punta de la lengua de la noche” de Suzuki Matsuo es también un entretenimiento: una oficinista consigue en un mercadillo un objeto (una especie de inciensario) que sólo encuentran aquellos a los que les falta algo. Con un pelo arrancado de un compañero de oficina que tampoco le interesa demasiado, al quemarlo en el inciensario y dormirse, consigue unos sueños eróticos muy divertidos, gracias a los cuales descubre los “orgasmos andantes”. Hasta que de tanto utilizar el inciensario mágico, acaba perdida en uno de esos sueños (y encantada de la vida).

Y por último el que me pareció mejor, “El tobillo de la Diosa” de Miwa Nishikawa, historia de un chaval preadolescente enamorado de la madre de su amiga. Un corto delicado y sutil, insinuante y bonito, en el que se muestra mucho más de lo que se dice, con una imagen tan cuidada que parece que puedes oler y sentir la piel, la lluvia, el aire, el tiempo detenido.

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