Voy a verla por el cartel, un niño tipo “La guerra de papá” dándose la vuelta y mirando a cámara. Y me encuentro algo así como “Las horas del día” pero más aburrido, más lento, aunque para mí el tema sea más interesante.

Una mujer, madre de dos niños y dueña de un negocio de compra-venta de productos de maquillaje y peluquería. El negocio no marcha, debe 6 meses de alquiler del local y la van a desahuciar, tampoco paga el colegio privado de los niños. Así transcurre la película y su vida hasta que llega el final esperado. En la pantalla se ve la vida de una persona normal, del montón, con sus miserias y cotidianidades, con su lentitud y sus miles de movimientos y actos repetidos (fumar, abrir la tienda, hacer la cena, coger el coche). Los niños se comportan como niños (una preadolescente y un niño de verdad), lo que es de agradecer.

Y lo que no acabo de entender es el título. No sé si se refiere a la influencia de la madre sobre la hija, la cual al final de la película se comporta igual que su madre ante los problemas: ignorándolos hasta que son tan grandes e irremediables que ya no hay nada que hacer, y entonces, dejarse caer.

También es verdad que ver algo tan gris y lento con un señor roncando en la primera fila no ayuda demasiado. Empiezo a pensar si no será mejor dejar de ir a primera sesión de la Filmo, porque ya es la tercera vez este mes que me pasa algo así. Aunque la cosa tiene su encanto, es como estar en el bar del pueblo observando: el que ronca, el que discute con su mujer, la que despotrica de todo lo que pasa en la película, la que se trae la merienda (mandarinas incluidas), el guarro que se toca (es de verdad, va siempre con visera blanca y una rebequita en las rodillas), etc.

Anuncios