Etiquetas

··········Ciclo de nuevo cine coreano – ARCO 07 – En la Filmo

··········Lo que más me ha gustado de esta película es lo que hace referencia a la función del teatro. Por una parte, como forma de hablar de lo que no se puede hablar, representándolo: esa especie de territorio libre que construimos los humanos cuando vemos que alguien representa; inmediatamente, las reglas son distintas. Claro que luego puede haber todo tipo de censuras, prohibiciones, … Pero, incluso en lo más primario, un niño impostando la voz para imitar a alguien, se construye ante el espectador una nueva realidad que supone nuevas reglas, ante todo porque siempre está la puerta abierta de saltar de la representación “pero… ¡si no es cierto!”.

··········El hablar de lo que no se puede hablar en un doble sentido, lo que decía antes de un espacio más libre (y esa es la función clásica del bufón en la corte, ¿no?), pero también en expresar sentimientos que resultan difíciles de presentar en la conversación, o incluso en la construcción interna de la realidad que hace uno mismo en su cabeza. Representar funciona entonces como funciona un cuento leído a un niño para enseñarle a anclar su miedo en el ogro, el lobo feroz, … Representar es contar, pero dejando salir el sentir de los personajes de lo contado.

··········En esta película hay muy buenos ejemplos de esas dos funciones. Por una parte, la compañía de payasos es usada políticamente por el eunuco para transmitir al Rey lo que de él está pensando el pueblo. Pero el Rey capta enseguida la utilidad del procedimiento y la utiliza para hablar ante los nobles que le coartan de lo que no se atreve a hablar directamente. Y provocar así una catarsis.

··········Pero a su vez, una de las interpretaciones le servirá al Rey para obtener la catarsis de su conocimiento nunca pronunciado sobre la muerte de su madre (sí, puro Shakespeare, toda la película es shakespeariana… además de psiconalítica).

··········A la vez, la compañía de bufones obtiene su derecho a eludir una condena a muerte haciendo entrar a la corte en la regla del juego de que, representado, todo vale. Y Gong-gli, utilizará el teatro de títeres para obtener la catarsis de declarar el objeto de su amor. Una catarsis sanguínea.

··········Bueno, pues todo esto, en una película muchas veces divertida, vistosa (el lujoso colorido oriental, pero sin disimular el sudor, o unos pantalones raídos), llena de acción, de juegos teatrales, amor, peleas, conflictos cortesanos, persecuciones a caballo…

··········Lamentablemente, me parece improbable que consiga distribución en España, más allá de las dos o tres veces que la proyecte la Filmoteca. Como película de amor y aventuras (que es lo que más es, y que es lo que le está dando mucho éxito de taquilla en Corea), sería difícil que entrara con un público educado en la pringosa norma yanqui del amor y en la aparatosa norma yanqui de la aventura. A la vez, como película de lo que en tiempos llamábamos de arte y ensayo, queda demasiado banal, demasiado lejana de las profundidades orientales, y es más simplemente hermosa que esteticista.

··········La traducción de los subtítulos es bastante mala; debe estar hecha del subtitulado en inglés, pero aparte de ser indirecta, es que es mala (aunque ahora mismo –esta cabeza- no recuerde ejemplos significativos). Incluso en el título sería bastante más apropiado hablar de bufón que de payaso, dada la función que tienen ésos en la corte del rey.

··········La música no me gusta nada. Un orquestón occidental.