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Zinemaldia 2006. Sección Horizontes latinos.

··········Un hombre ha sido secuestrado, no sabemos por qué, y está encerrado en un pozo. ¿Cómo se va produciendo su degradación? La verdad es que mantener hora y media de película con sólo esta anécdota tiene mérito.

··········Se consigue, creo yo, gracias a algunos insertos algo fuera de lugar: bellas imágenes de bosque atlántico con ópera.

··········Hay algunas cosas que me parecen mal escritas: frases como “esto no tiene sentido” –que no es el tipo de frase que se grita en una situación nerviosa-, “¿quién os habéis creído que sois?” –en una situación en la que es el prisionero quien no sabe quiénes son ellos- o “¡¡quiero una respuesta!!” –cuando no se ha hecho ninguna pregunta-. Tampoco entiendo muy bien la primera bajada al zulo de uno de los secuestradores.

··········El director nos cuenta que lleva más de un año con la película, pero (es la moda) que él ha intentado que sea abierta, que sea el espectador quien interprete. Si fuera cierto quedaría un poco raro que dedicando tanto de su vida él no tuviera claro de qué está hablando; todo se reduciría a un ejercicio de estilo. En realidad, sí que sabe lo que quiere decir: cuando en la vida tienes una caída a un zulo, a menudo quedarás en él incluso cuando salgas, porque el zulo se quedará dentro de ti. Ese sentido tiene que, al verle libre, no sea en los paisajes de bosque atlántico donde se supone que sucede la cosa, sino en un desierto almeriense.

··········Se me escapa por completo el sentido de una secuencia antes de las últimas, en la que el secuestrado, bien vestido y limpio se encuentra con el secuestrador en esos hermosos bosques y lo que allí pasa. ¿Un sueño?

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