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Zinemaldia 2006. Sección Ernst Lubitsch.

··········Película de miedo de 1918 que en realidad no se basa en una momia en absoluto, sino en una venganza de un árabe despechado hacia la mujer que le ha abandonado.

··········Me sorprende un poco los descuidos. El cine alemán de entonces no era precisamente débil; sin embargo, ésta parece hecha como sin que nadie estuviera atento a los fallos o sin dinero para volver a lanzar una toma. Ejemplos: el maquillaje de Emil Jannings para que parezca un egipcio se agota en su cogote y va despechugado, mostrando un curioso contraste; hay un caballo que hace un renuncio cuando debe vadear un río, sin ninguna utilidad para la trama, ¿no se puede disparar otra toma?; hay errores de cuadro: un personaje mira una acción que sucede a su izquierda y luego se suma a ella ¡llegando desde la derecha de la pantalla!

··········Aparte de eso, me sorprende también la forma en que se comportan los jóvenes de la alta burguesía, las risas, bailes, sentarse en barandillas, informalidades. No sé de qué mes será la película; supongo que acaba de terminar la guerra definitiva, la situación es prerrevolucionaria (espartaquistas, …), y esta es una juventud alegre y faldicorta.

··········Este tipo de películas de cine mudo siempre me hacen pensar si el exceso gestual se entendía bien por todo tipo de público. Entiendo la lentitud de la acción, la repetición, para gente que no está acostumbrada a ver una pantalla y para quien los cómicos que sí ha visto usan mucho la palabra. Pero esa ampulosidad del gesto para transmitir sólo … qué se yo, la alegría de un vestido nuevo, o el susto temeroso de ver a un antiguo conocido, me sorprende.

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