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 ··········Una de las ventajas del verano es que te programan, a horas normales, películas raritas. Aunque sean dobladas.

 ··········La verdad es que cuando fui a verla al cine, lo hice porque sabía que actuaba Takeshi Kitano (en su encarnación Beat Kitano). Hay gente a la que uno debe tanto que acaba viendo cualquier cosa en la que tenga alguna relación.

 ··········Esto no es más que una chorradita, una peli para adolescentes, aunque muy a la oriental: los chicos y las chicas se enamoran, el sexo queda sólo en alguna vaga referencia verbal, pero la violencia, ¡ah!, de eso un par de toneladas.

 ··········El argumento tiene gracia: un curso entero de chavales y chavalas (¿de 17 ó 18 años?) encerrados en una isla y condenados a matar o a morir, porque sólo uno de ellos saldrá vivo de ahí. En la nota de prensa que pasan a los suplementos de televisión de los diarios, mencionan “El señor de las moscas”, de Golding. Nada que ver, claro, una cosa es que el hombre sea un lobo para el hombre y otra cosa es organizar expresamente una cacería.

 ··········Para los que se dedican a la enseñanza de adolescentes, puede ser gratificante ver la venganza de Kitano sobre la gente que le ha estado amargando la vida.

 ··········Por lo demás, no hay que ser muy escrupuloso con la sangre (tampoco es gore: pocas vísceras) ni muy exigente con la historia. Pero es interesante ver las reacciones: el suicidio de a quienes no les cabe en la cabeza matar, las reacciones violentas pero animales de quien se siente acosado, los que muestran una notable flexibilidad para el repentino cambio de normas (¡ah!, ¿qué vale matar?, pues vale), los que resuelven asuntos pendientes, los que intentan escapar de las reglas y los que deciden intentar destruir el poder que las ha impuesto. 

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