Etiquetas

··········La verdad es que soy bastante refractario al lirismo. Y toda la película, aunque especialmente las partes primera y sexta, tienen para mí un exceso de lirismo, de retórica, de poesía. Y, sin embargo…

··········En primer lugar, hay que agradecer la libertad con la que está hecha. Una gran libertad visual y auditiva (al precio de resultar irritante para los sentidos, manteniendo así siempre la tensión), una gran libertad en el contenido (permitiendo cualquier cambio de orden, abundando en las repeticiones) y una gran libertad estructural (tres actrices, tres tumbas, tres paisajes, para la misma hija del ‘biografiado’). Simplemente por recibir este choque, incluso si puede parecer alargado en su duración o realizado con voluntad de epatar, merece mucho la pena pasarse a verla (me temo que en Madrid está en un único cine y en la sesión de las 18 horas éramos sólo cuatro personas).

··········Yo ignoraba de la existencia de Santiago Bergson. Es más, durante la película pensé (y no me desagradaba) que se trataba de un documental sobre alguien ficticio, como el “Aro Tolbukin”. Mirando luego por la red, la única página que habla de fraude pretende cobrarme 24 euros por leerla (¿?, eso sí es un fraude). Realmente es una vida interesantísima: fotógrafo, falsificador de fotos tras la revolución de Asturias de 1934, pornógrafo, interno en un manicomio, técnico de sonido de Orson Welles en la radioproducción de “La guerra de los mundos”, físico en el Proyecto Manhattan para el diseño de la bomba atómica… Incluso con otro formato más tradicional, habría tenido interés.

··········Pero está mejor así. Original y emotiva. Enervante y subyugante. Hay que agradecer que se hagan estas películas, pero también que se proyecten.

··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 9.

Anuncios