Archivos de la categoría ‘Filmoteca’

Louis Lumière

Miércoles, 14 May 08

··········Aunque por su aspecto podría ser de diez o quince años antes, es de Rohmer, de 1968. No es más que una conversación, filmada sin gracia, con Henri Langlois y Jean Renoir sobre el cine de Louis Lumière, ilustrada con secuencias de películas de éste. La copia que nos ponen termina abruptamente, así que ni idea de si más allá de los cincuenta minutos cambiaba.

··········Algunas de las cosas que dicen (sobre todo Renoir) me parecen interesantes, y algunas otras (sobre todo Langlois) son muy ‘francesas’, interpretaciones muy profundas y metafísicas de hechos cotidianos.

··········Ambos coinciden en que la visión meramente documental de Lumière transmite mucho más de lo que parece, que una toma cualquiera deja ver mucho sobre la época (últimos años del s.XIX en que se filmaron), sobre relaciones entre clases sociales, maneras de moverse, etc. Renoir insiste que la falta de libertad de Lumière (por la casi total escasez de medios técnicos) es lo que provoca una mirada más artística. Langlois le encuentra impresionista (a Lumière, no a Renoir, g g g).

Alone: Life wastes Andy Hardy

Miércoles, 14 May 08

··········La verdad es que si un corto de quince minutos llega a hacerse largo, mal asunto.

··········Y el caso es que tiene gracia: Tomando escenas de una película de Mickey Rooney y usando mucho la moviola, se desconstruyen (valga el palabro), pequeñas porciones de algunas secuencias y a base de repeticiones y marchas atrás se trastoca por completo el sentido. Un cariñoso beso filial parece una relación amorosa, una canción en inglés parece una salmodia árabe, etc. Lo que pasa es que en cada una de estas ideas se usa un tiempo que a mí me parece excesivo.

··········La unidad mínima de sentido es un dato, algo mensurable. Si se viola ese límite hacia abajo (¿o hacia arriba, como en el “Shoah” de que habla Woody Allen en alguna peli?) el sentido se trastoca.

Ah bakudan / ¡Oh, mi bomba!

Viernes, 11 Abr 08

··········Una divertida y alocada comedia musical japonesa de los sesenta de Kihachi Okamoto.

··········De lo mejor, el sonido. No sólo la música de los números, desde tradicional japonesa a twist o tango, sino toda la banda sonora, llena de ruidos bien escogidos. Por poner un ejemplo, un fondo de cacareos de gallina cuando alguien apuñala un edredón de plumas.

··········Tiene algún detalle de cine mudo, especialmente en la gesticulación del actor principal, Yunosuke Ito, con movimientos a veces chaplinescos. Pero me parece que no se queda sólo en eso. Hay también un humor de gags clásicos, un humor de personajes estereotípicos, un humor de movimiento de grupos a la manera de Tati y, claro, cuestiones muy locales que uno se pierde, como la formalidad del movimiento teatral de las primeras escenas en la cárcel.

··········En todo caso, me parece muy libre, desenfadada, poco sujeta a códigos. Unos números musicales ágiles, divertidos, que no se hacen pesados. Me divierte que determinadas frases, que suenan sentenciosas o importantes, aparezcan sobreimpresas conforme las dice el actor.

··········Y la historia, que no deja de tener su mala leche. Empieza con la salida de la cárcel de un yakuza, jefe de una pequeña banda, el cual se encuentra con que sus secuaces han convertido la banda en una compañía empresarial, y a su vez ésta se mete en política para colocar a su director general de diputado. Los personajes más pobres se mueven en ese ambiente intentando salir delante de cualquier manera (lo que incluye atracos, atentados, …) pero la vida no suele sonreírles.

Straw dogs / Perros de paja

Lunes, 7 Abr 08

··········De las películas de Peckinpah se hacen interpretaciones complejísimas. He llegado a leer sobre ésta que es obvia la impotencia sexual del personaje de Dustin Hoffman y otras lecturas psicoanáliticas. En una visión más simple, lo que yo aprecio del personaje es la fuerza interior que encuentra para la resistencia a la violencia alcohólica de sus vecinos; no ha tenido esa fuerza en los enfrentamientos previos, más o menos verbales, donde además de no comprender todo lo que estaba ocurriendo intentaba continuamente esquivar la pelea; pero ante un linchamiento aplica una norma de responsabilidad que debe tener grabada a fuego en su conciencia cívica: si este tipo está en mi casa, tiene un derecho natural a mi protección, yo no le entrego a la turba, pase lo que pase.

··········Podría parecer un mensaje de superioridad cívica yanqui frente a un civismo mucho más formalizado pero insuficiente del pueblo inglés, pero en el contexto de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos (hace sólo tres años del asesinato de Martin Luther King), creo que es un mensaje más universal. Los vecinos se han burlado de los conflictos estadounidenses y de su violencia, la respuesta llega después: hay una violencia legítima en la aplicación de derechos fundamentales como el de no ser linchado.

··········No me gusta demasiado cómo se cuenta la relación de pareja entre el matemático yanqui y su esposa. Al final, se diría que lo único que les ha mantenido unidos es el deseo sexual. Pero en todo caso, me resultan actitudes confusas, sobre todo las de ella.

··········Y la acción, claro. Lo vistoso y realista de las peleas. El uso del montaje y de insertos de apenas instantes para relacionar los temas y generar la ansiedad y el miedo. La risa del ratero como mecanismo enervante. Un magnífico ejemplo de buen uso de los medios, puestos al servicio de la historia y no como ejercicio de estilo (hoy en día, incluso la primera mitad de la película se habría filmado cámara en mano, fingiendo un afectado temblor).

··········Las escenas entre el paidófilo y la lolita parecen sacadas de Frankenstein, o son un homenaje. Al verla ahora, he reconocido a la actriz chica como una de las de la serie de televisión “Un hombre en casa” con la que tanto nos reíamos con mi padre, Sally Thomsett, desprovista de la malicia provocadora que tiene en la película.

La vida alrededor

Lunes, 11 Feb 08

··········Aparte de ser una buena comedia, al estilo italiano, con un humor de personajes (los secundarios bien y rápidamente definidos con un par de detalles), y de situaciones (a lo Jardiel Poncela), me parece que está muy bien de ritmo y que usa bien los apartes entre los personajes y nosotros, el público, a veces incluso regañándonos.

··········Aún más que en “El malvado Carabel”, me sorprende que pasara la censura. Aquí hay menos metáfora y más citas concretas; la escena de cómo se van avisando los sucesivos millonarios enredados en una cadena de corrupción de que se está diciendo la verdad en un juicio, inevitablemente fija en la percepción del espectador lo que verbal y humorísticamente ya se ha dicho en otras escenas con una claridad meridiana: que el progreso de los ladrones les lleva del derecho penal al mercantil, que el progreso del abogado es pasar de defender rateros a defender gente bien, que no se puede decir la verdad sin que tiemble el sistema…

··········Ciertamente los censores verían que se deja a salvo a la judicatura y a la policía, y también que en el adulterio que se cuenta no haya la menor carnalidad, pero me parece que lo que transmite la película es una visión muy crítica del conjunto del sistema capitalista.

··········No es sólo que se deslice aquí o allá alguna pulla sobre los poderosos, el capital, la gente de orden… Es que, a la postre, el protagonista (quien ha pasado por el trance de decir la verdad durante un rato, poniendo así en quiebra a mucha gente) recupera la cordura, el uso civilizado e inmoral de la mentira, y obtiene la salvación de su matrimonio, el respeto social y cierto nivel de triunfo profesional.

Terre d’Espagne + Heart of Spain

Domingo, 10 Feb 08

··········En realidad, se trata de dos mediometrajes diferentes, proyectados en la misma sesión de la Filmoteca. Pero comparten muchas cosas; ambos son pruebas de la toma de postura de intelectuales extranjeros por la República española (DosPassos, Hemingway, Jean Renoir, …), pero también comparten metraje y músicas.

··········Hay tomas que están en ambos y en muchos otros documentales de la guerra, sobre todo de bombardeos sobre Madrid. La selección musical de acompañamiento también coincide a veces, y es curioso que, desarrollándose ambos en Madrid y el frente de la carretera de Valencia (Fuentidueña de Tajo mayormente) haya alguna canción vasca, otra con travesera catalana, ¡e incluso música militar (valga el oxímoron) de la que toca la guardia civil a caballo! (música improbable en el bando republicano), mezclada con cosas más normales, canciones tradicionales o el himno de Riego.

··········El primero, siendo un documental yanqui, se proyecta en una versión francesa, narrada por Jean Renoir. Hace una doble relación, entre dos conceptos (la guerra en defensa de la República y los trabajos para implantar el regadío en zonas de secano) y dos lugares, Fuentidueña de Tajo, donde se lucha por mantener abierta la carretera de Valencia, y Madrid, que resiste gracias a esa carretera.

··········El segundo, algo más desordenado, se entretiene bastante en contar los servicios de transfusión de sangre implementados por unidades montadas por médicos canadienses y yanquis. Es curioso que se valorara entonces saber a quién en cocnreto iba la sangre que se extraía a quién en concreto, con unos libros de asientos para reflejarlo. ¿O es pura propaganda? Porque ambas películas están claramente destinadas a llamar a la solidaridad en Estados Unidos hacia la República.

··········Ninguno de los dos es gran cosa, mi interés es más por las imágenes de la época, pero me parecen de más calidad que los habituales de los servicios de noticias de entonces. Montajes ágiles, capacidad narrativa para hilar historias dentro de la informacion general (más en el primero), y una narración que no es una mera sarta de consignas.

El malvado Carabel

Viernes, 8 Feb 08

··········Amaro Carabel, a la vista de que su buen comportamiento social sólo le produce desgracias, toma la firme determinación de practicar el mal con fruición, en la esperanza de que podrá entonces vivir tan bien como lo hace la gente que le provoca a él sus desgracias. Con este argumento, que es una novela de Wenceslao Fernández Flórez, ya hizo una película Edgar Neville en los años 30 y en los 60 se haría una en Méjico. Pero a la que me refiero es a la que hizo Fernando Fernán-Gómez en 1956.

··········A veces se sorprende uno de que la censura franquista dejara pasar sin problemas ciertas películas, es como si no fueran capaces de leer entre líneas. Pero en este caso, no es que la película tenga una lectura subversiva, es que la idea es subversiva en sí. El cumplimiento de las normas sociales (sobre todo las laborales, pero también las de noviazgo) provoca de una manera bastante inevitable la desgracia de un trabajador. Cuando el buenazo de Caravel hace ver su lealtad (en el trabajo, en carreras pedestres, …) no obtiene ninguna recompensa, sino palos.

··········El que luego, en su decisión de ser malo, fracase, tanto por lo díficil que resulta con su carácter (¿quién –de adulto- puede cortarle una oreja a un gato?) como por su falta de maña, no quita que muchas escenas de la película sean muy críticas con la clase social dominante. Los abusos de esos patrones (botones que directamente no cobran -¿suena a los becarios de ahora?-; la petición de un aumento salarial como causa de despido; …), su condición de corruptos sin ninguna vergüenza porque enriquecerse es lo que les corresponde como empresarios, su paternalismo como una burla a los trabajadores (la escacharrante carrera pedestre…), pocas veces se podrían filmar en esos años. Tampoco la novia, de honrada familia de orden, queda muy bien tratada; no quiere más que dinero y posición.

··········Encima, me resulta divertida. Quizás en algún momento algo desordenada (el uso de la voz en off por ejemplo, carece de continuidad, surge de pronto un narrador que desaparece, como si fuera una idea de última hora). Y mezcla un poco de humor casi de cine mudo (las escenas del hotel, las mascaritas) con el de caracteres y con el propio de la trama, creando un cambio de ritmo extraño. Pero, vamos, chorradas, lo que importa es que es una película encantadora.

··········Seguramente es de las pocas películas de esos años en las que se oye hablar catalán, aunque sea a unos figurantes.

Tre fratelli / Tres hermanos

Sábado, 2 Feb 08

··········Creo que se desaprovecha la condición de hermanos de los protagonistas. Se utiliza a tres personas para mirar desde tres perspectivas a la sociedad italiana de los setenta, pero en realidad sólo importa que sean hermanos para hacer que coincidan en un momento concreto en un lugar concreto. Aunque es cierto que la película ya tiene suficiente sustancia, no hay una verdadera relación entre ellos.

··········Pero por lo demás, me parece una película muy actual (28 años después de hacerse). Por lo menos para mi país. Las discusiones sobre terrorismo, el derecho a denunciar la violencia estatal sin ser por eso terrorista, la responsabilidad de quien admite dar una paliza en que se llegue a la muerte, el reconocimiento del Estado de derecho como requisito para poder negarlo. En fin, una serie de temas que siguen siendo importantes hoy día (aunque ya lo sean menos en Italia). Las discusiones de dos de los hermanos, el sindicalista y el juez tienen ese interés y no son especialmente maniqueos. El tercer hermano, educador de reformatorio tampoco da mucho juego.

··········Pero, en conjunto, me parece una película actual que, además de interesante, resulta a menudo hermosa. Una cámara que a veces acompaña (a un anciano por el campo, a una niña descubriendo un granero) como lo haría un perro, fiel pero con movimiento autónomo. El uso de los sueños –tan clásico pero tan correcto- para contar los deseos y los miedos; la textura de éstos, con una arquitectura que parece de Antonioni. La casa de campo, claro.

··········Y en conjunto, la perspectiva social de los problemas sociales, tan diferente de lo que suele contarse, del héroe yanqui que soluciona las cosas. Si algo tienen todos claro aquí, es que el problema es colectivo y las soluciones también. La conversación en el bar sobre la obligación o no de ser un delator me parece muy significativa.

Ecce bombo

Viernes, 1 Feb 08

··········En la antítesis de “La mejor juventud” o “Mi hermano es hijo único” esta rareza de Nanni Moretti también trata de esa generación que fue joven poco después del mayo del 68.

··········Pero aquí no hay ninguna voluntad de contar una historia realista, sino una especie de juego impresionista de acumular escenas voluntariamente poco hiladas con la anterior o la siguiente, y diálogos que –un personaje lo dice- son a veces un poco dadaístas (y otras simplemente tontorrones).

··········La imagen que se transmite es la de una porción de una generación que, habiendo sido replanteado todo por la anterior, habiendo sido capaces de ver de una manera distinta las relaciones familiares, las de pareja, la función de la escuela, etc., queda de pronto bloqueada. Ha perdido los referentes anteriores, todos los suelos sociales han quedado quebrados por los terremotos del pensamiento y (en unos pocos lugares, Méjico, Praga, París) de la acción; pero ellos, los protagonistas han quedado encerrados en su egoísmo, no han sido capaces de orientarse hacia la acción colectiva, pero tampoco verdaderamente hacia la transformación personal. Y deambulan como intoxicados de conciencia, pero incapacitados para la experiencia.

··········Es curioso, porque uno de los elementos que hace que el Nanni Moretti de hoy conecte tan bien con tanta gente, es que a menudo pone en práctica deseos que hay en muchos (pasearse en moto por una Roma sin fin, fumarse un porro quilométrico ante un debate televisivo Berlusconi/D’Alema, decir en política las verdades del barquero, …), de una manera muy natural, muy falta de autocontroles. Aquí, aunque también está el punto ese de decir lo que se piensa por inapropiado que sea, la desorientación es tal que mucha empatía no provoca.

··········Echando un vistazo por la red, parece que esta película es de culto en ciertos medios italianos. De hecho, algunas escenas de ella se pueden ver en youtube. En ese sentido, puede recordar un poco a “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” en lo que tuvo de rompedor a la vez que pobre de medios, aunque con un humor menos claro y sin ninguna capacidad para el melodrama.

Ostia

Martes, 29 Ene 08

··········El cine postmayodel68 envejece de mala manera. Esas escenas más o menos simbólicas, esas rupturas de la naturalidad de los diálogos ya resultan (al menos a mí) mucho menos interesantes que antes.

··········Aunque sea de Sergio Citti, los propios títulos de crédito dicen que bajo la supervisión (¿?) de Pier Paolo Pasolini. Y ahí están sus habituales Franco Citti, Ninetto Davoli (incluso con un desnudo momentáneo).

··········Realmente lo que más me gusta de la película es lo que tiene de pasoliniano. Esa capacidad para filmar caras como si fueran retratos. Su visión arquitectónica (la casa de esta peli es como para soñar con ella, pero también una cárcel panóptico, el skyline cutre de la playa de Ostia en 1969). Incluso algo que en realidad no es que me agrade, pero que me entra bien en otro tipo de películas, que es, por explicarlo aunque sea mal, la teatralidad, entendida tanto en el sentido peyorativo como la falta de naturalidad al hablar (los actores se paran, dicen su frase, contracampo a alguien que mira y sonríe, todo como deslavazado) como en el sentido de actuar y moverse como en el teatro: no te filmo la realidad, te cuento una historia.

··········Lo que no hay es mucho sentido del humor, o yo no lo pillo. Y lo que queda es una historia supongo que simbólica, sobre la relación entre hermanos, la irrupción rompedora de las mujeres…

··········Curiosa la mezcla de músicas, porque habiendo una repetida como tema que suena a una pachanga de baile de pueblo, hay gregoriano y viejas canciones anarquistas. Entre ellas una versión de la marsellesa con una letra diferente, no traducida.

Memoria negra

Miércoles, 7 Nov 07

··········Tiene una factura bastante defectuosa. Ocasiones en las que se ve la percha del microfonista. Una descompaginación de imagen y sonido en bastante secuencias. Encuadres con un hombro o medio brazo del entrevistador estorbando.

··········La idea de la narración paralela del muchacho que heredó un río de su padre, me parece sugerente, con su progresiva maduración. Aunque por su duración quizás se use bastante como un relleno hermoso, hay veces que funciona como una buena capitulación de lo que va seguir.

··········Pero en conjunto, creo que aporta una información razonable, aunque escasa para su duración, sobre la colonización española de Guinea Ecuatorial, la independencia, la presidencia de Macías y el golpe de Teodoro Obiang Nguema.

··········Quizás no se entiende demasiado bien el enfado de García Trevijano y su suspensión de la entrevista a raíz de una pregunta concreta. No se explica después, cuando sí se hace con la afirmación de Fraga Iribarne de que ya no estaba en el Gobierno cuando sucede el primer golpe de Estado. Por cierto, con qué mala intención se filma al exministro, unos insertos bien colocados y ya te predisponen (si es que hiciera falta) contra él.

··········Hay imágenes curiosas, especialmente de la época colonial. Y algún relato bonito: cuando llegaron los blancos, nosotros teníamos la tierra y ellos la biblia; entonces nos enseñaron a rezar con los ojos cerrados; cuando los abrimos, nosotros teníamos la biblia y ellos las tierras.

La influencia

Lunes, 29 Oct 07

Voy a verla por el cartel, un niño tipo “La guerra de papá” dándose la vuelta y mirando a cámara. Y me encuentro algo así como “Las horas del día” pero más aburrido, más lento, aunque para mí el tema sea más interesante.

Una mujer, madre de dos niños y dueña de un negocio de compra-venta de productos de maquillaje y peluquería. El negocio no marcha, debe 6 meses de alquiler del local y la van a desahuciar, tampoco paga el colegio privado de los niños. Así transcurre la película y su vida hasta que llega el final esperado. En la pantalla se ve la vida de una persona normal, del montón, con sus miserias y cotidianidades, con su lentitud y sus miles de movimientos y actos repetidos (fumar, abrir la tienda, hacer la cena, coger el coche). Los niños se comportan como niños (una preadolescente y un niño de verdad), lo que es de agradecer.

Y lo que no acabo de entender es el título. No sé si se refiere a la influencia de la madre sobre la hija, la cual al final de la película se comporta igual que su madre ante los problemas: ignorándolos hasta que son tan grandes e irremediables que ya no hay nada que hacer, y entonces, dejarse caer.

También es verdad que ver algo tan gris y lento con un señor roncando en la primera fila no ayuda demasiado. Empiezo a pensar si no será mejor dejar de ir a primera sesión de la Filmo, porque ya es la tercera vez este mes que me pasa algo así. Aunque la cosa tiene su encanto, es como estar en el bar del pueblo observando: el que ronca, el que discute con su mujer, la que despotrica de todo lo que pasa en la película, la que se trae la merienda (mandarinas incluidas), el guarro que se toca (es de verdad, va siempre con visera blanca y una rebequita en las rodillas), etc.

Faußt / Fausto

Viernes, 8 Jun 07

··········Festival de cine alemán en Madrid, 2007.

··········El cine alemán de esos años 20 siempre suele gustarme. Me gusta la iluminación del expresionismo, la antinaturalidad pero efectividad narrativa de las casas, las calles… Y normalmente también la temática, aunque sea tan aparentemente distintas las historias de policías y delincuentes del tipo de Mabuse de las historias de mitos directos, como este Fausto o el Gólem, o una especie de mitos indirectos como el Doctor Caligari u Orloff y sus manos. Creo que es interesante esa elección de qué contar por parte de la ‘escuela expresionista’ del cine alemán (¿hubo tal cosa?): por una parte, hablar de los elementos cruciales de la vida del ser humano (aquellos que explican y a la vez cosifican los mitos), pero por otra hacerlo con la voluntad de construir un relato digerible, cercano, con pautas de narración cercanas a cualquier otra historia. Es como los cuentos clásicos para niños: contenido mítico pero narración entretenida.

··········Viene esto a cuento de que quizás lo que menos me gusta de este Fausto es una especie de ruptura entre los porqués de los personajes en lo que se refiere al mito (vender el alma al diablo a cambio de recuperar la juventud) y los porqués de los personajes en la historia concreta en sí. No acabo de ver claras las razones de Mefistófeles para que quiera hacer fracasar la historia de amor de Fausto, o la falta de inteligencia de éste para hacer del diablo su servidor, a lo que está comprometido. Es como si en el plano de la historia amorosa se utilizara a los personajes de manera inconsistente con las motivaciones que tienen en el otro plano, el de la lucha genérica del bien y el mal. Creo que es esto lo que hace necesaria esa escena final, un tanto chusca, en que –para que gane el bien sobre el mal- el arcángel suelta un discurso (vaya, es cine mudo, pero el cartel tiene diez líneas de texto, en lugar de dos) con el que su victoria (¡mierda!, ¡ya se me ha escapado quien gana!) se fundamenta en una tontería, liebe, cuando el verdadero amor de Fausto habría sido pelear por liberar a la mujer de la hoguera y no lloriquear abrazado a ella churruscándose juntos.

··········Aparte de eso, el uso de la luz y de los espacios quizás es menos potente que en otras películas de la época, pero aún así me gusta mucho. Las casas, las calles, por ejemplo, incluso los caminos, tienen un tamaño extrañamente pequeño, ajustado a los cuerpos humanos, lo que gigantiza éstos; la ausencia casi de elementos en los interiores, salvo los necesarios para la historia y esos vanos tan bien colocados. Algunos efectos como las transparencias son un poco cutres (no que lo sean a ojos de hoy, sino como descuidados) pero otros son mucho más trabajados, como los aros de fuego ascendentes en torno a un cuerpo (igual que en “Metrópolis” de Lang), o una iluminación muy hermosa, cerca del principio, en que la retorta en la que trabaja el alquimista Fausto está completamente saturada de color (vaya, de luz) mientras que –siendo una única imagen- la cara de él tiene una iluminación escasa, contrastada pero muy nítida.

··········Me parece curioso –y no sé si es decisión de Murnau, o si ya está en Goethe o en algún otro de los autores literarios del mito- el proceso de la entrega del alma a Mefistófeles. Porque lo que Fausto negocia no es su juventud o su belleza (¡vaya cánones de belleza masculina, por cierto!, hoy no se comería un colín) sino su facultad de hacer el bien, de sanar la peste. Y es cuando se va a cumplir el plazo de un día que, a modo de prueba, ha firmado Fausto con su sangre, cuando Mefisto le tienta con algo diferente: ser joven y –de aquella manera- hermoso. Narrativamente, no obstante, creo que ahí hay un agujero porque es difícil entender por qué ese anciano, que está en otras cosas, puede albergar tanto deseo de juventud. Para hacer avanzar la cosa, hay que hacer aparecer una imagen fantasmagórica de una chica, pero… no sé. Quizás es que yo no firmaría hasta que me aseguraran algo más que un fantasma.

··········Otra cosa que me parece interesante es que Fausto es un alquimista, vale decir un químico, un científico. Cuando la peste llega a la ciudad, algunos acuden a él buscando un remedio que la religión no da (de hecho, hay una escena en la que parte de la población se entrega a una bacanal porque sabe que no tiene futuro –este aflojamiento de todas las prohibiciones la filmó Werner Herzog también muy bien en su “Nosferatus”-, mientras otros rezan y suplican ante el Savonarola de turno). Pues bien, esos ciudadanos no tienen empacho en acudir al científico, incluso aunque de hecho fracasa, pero cuando éste ha obtenido de Mefisto el poder de sanar, basta que la imagen de la cruz le dé repelús para que los amigos o parientes de los sanados le quieran lapidar. Qué cosas.

··········En cuanto a la música en vivo, en el Cine Palafox, estuvo muy bien. Muy continua, sin esos cortes que a veces dan la sensación de ser varios trozos pegados hasta alcanzar el metraje. Muy ‘narrativa’, muy acoplada a las imágenes. Y aunque muy ‘clásica’, a la manera que uno espera de música-de-cine-mudo, a ratos resultaba muy moderna. Entiendo que ha sido compuesta expresamente para la ocasión.

Esa pareja feliz

Miércoles, 16 May 07

··········La verdad es que me parecen más divertidas las siguientes de ese estilo de seguimiento de un matrimonio representativo (“La vida por delante” y esas). Ésta tiene aún a menudo un tono más de sainete, de género chico, que el neorrealismo humorístico posterior. Es curioso, porque pese a la mirada un tanto sardónica al teatro lírico de entonces, tan cutrecillo (ese tenor cantando “Quo usque tandem abutere, Catilina, patientiam nostram” o ese otro almirante gordito y bajito cantando una romanza, genuino trasunto de Franco), luego se reproducen cosas similares, como en la escena de la discusión, con dos espectadores siguiéndola como un partido de tenis y cosas así.

··········Pero me gusta, me gusta. Es curioso, porque yo ni había nacido cuando se hace esta película, pero el franquismo, en su esencia más casposa, se prolongó tanto tiempo, que es como si recordara esos años.

··········Frente a la condena a la pobreza del proletariado, algunos (la esposa) eligen la confianza en la suerte para mejorar (loterías, sorteos, …) mientras que otros (el marido) confían en la movilidad social vertical (tanto por vía de una formación casi autodidacta como por la vía de la astucia y el aprendizaje de las normas del sistema para medrar). Ahora bien, el fracaso de la segunda postura llega a la vez que el supuesto triunfo de la primera: el premio. Éste sólo da una decepción tras otra (luego lo explicó Rainer Werner Fassbinder en “La ley del más fuerte”), regalos absurdos, o que hacen daño en los pies o que se consumen en sí mismos y no dan futuro. ¿Entonces?, el proletariado, la pareja, sólo se tiene a sí misma y a sus iguales, esos vecinos que saludan a los nuevos inquilinos, que median en las discusiones familiares, que convierten su terno de camarero en un esmóquin para una boda…

··········El sonido muy mal; no ya por el paso del tiempo o el estado de la copia (que no es nada malo), sino que parece que la habilidad para gestionar los movimientos de cámara y actores en una película a menudo muy coral, no se tiene para grabar un sonido que respete los diálogos manteniendo los ruidos de fondo o de terceros en acción.

The hustler / El buscavidas

Sábado, 10 Mar 07

··········Me gusta mucho la forma de mantener la atención en la filmación de una partida de billar. Desde la distancia de una cámara, dos, tres, seis carambolas difíciles son interesantes de ver, pero cuando una partida dura muchas horas, y es una sucesión de carambolas difíciles… Sin embargo, Rossen deja crecer la atención con una tacada tras otra, con la cámara mostrándolas y, tras llegar a una especialmente buena, arranca la música, aleja la cámara y empieza a filmar como la coreografía de un ballet, con dos primeras damas en torno a la mesa y una trouppé en torno.

··········Me parece una vuelta de tuerca al obsesivo tema yanqui de perdedores y ganadores. Aunque aquí los manager insistan en que hay que formar el carácter para pasar de una a otra categoría, yo diría que Fast Eddie lo que ha de aprender es por qué o para qué o por quién juega; y ese aprendizaje hace que el ganar no sea necesariamente el objetivo.

··········Para llegar a la segunda partida con el Gordo de Minesotta, ¿hace falta argumentalmente que Sarah muera? Yo creo que no, creo que el personaje de George C. Scott podría haber educado a Eddie. Que Sarah muera es desenfocar la historia de quien parece el protagonista, para dotar de profundidad su evolución. Ella realmente existía, estaba allí, es un personaje no resuelto, no meramente funcional; un elemento que se sobrepone al aparente desinterés del narrador, centrado en el héroe, para asumir el protagonismo como puede hacerlo.

··········El Gordo de Minesotta (en la genial interpretación de Gleason tras la segunda partida, construida apenas con un par de miradas y una postura sobre la silla) sí adquirió carácter. Pero la fórmula talento+carácter=ganador falla. Es un hombre derrotado por su relación con Scott; en algún momento del pasado ha perdido su dignidad. Ahora es nada menos, pero nada más que un magnífico profesional. Y su derrota ante Eddie Felson no está sobre el paño verde.

··········No es una película desarrollada sobre diálogos magníficos, pero hay algunas frases para la posteridad: “No estoy borracha, soy coja”, “dos barcos que se cruzan en la noche han de invitarse a desayunar” y, bastantes años antes de que se filmara ‘Hola, ¿estás sola?’, “en realidad sí que quiero saberlo, lo que no quiero es preguntarlo”.